(8 de enero de 2004)

Sociedad Económica de Amigos del País

Dos siglos de fecunda ilustración

Orfilio Peláez

Para la doctora Daisy Rivero Alvisa presidir la Sociedad Económica de Amigos del País durante casi diez años ha sido quizás el reto más difícil de su vida profesional.

Foto:  ALDO MEDEROSFachada del edificio donde radica la Sociedad Económica de Amigos del País

Y es que desde su propio surgimiento el 9 de enero de 1793, esta prestigiosa institución consagró su labor al progreso económico y social de Cuba, y mantuvo como divisa permanente la de servir a la Patria, misión que supo adecuar a las características concretas de cada momento histórico.

Así nuestro Héroe Nacional José Martí la calificó como la más alta y meritoria de las Sociedades cubanas, a la cual tributaron esfuerzos y conocimientos figuras de la talla de Francisco de Arango y Parreño, Tomás Romay, Félix Varela, José de la Luz y Caballero, y Álvaro Reinoso, en la etapa colonial, y Don Fernando Ortiz, Juan Marinello y Salvador Massip, durante el periodo de la república neocolonial.

AIRES DE PROGRESO

Los vientos renovadores de la ilustración promovida por la metrópoli española en los finales del siglo XVIII llegaron al Nuevo Mundo y al calor de esas ideas avanzadas nació la Sociedad, cuyo nombre original fue Real Sociedad Patriótica de La Habana.

Según refiere la doctora Daisy Rivero, su aparición estuvo muy vinculada a las primeras manifestaciones de la nacionalidad cubana, por eso la organizan un grupo de criollos prominentes, entre los cuales se encontraban los ya mencionados Arango y Parreño y Tomás Romay, además del padre José Agustín Caballero.

La mayoría de los historiadores consideran que la obra de mayor trascendencia de la Sociedad es el notable impulso dado por entonces al desarrollo de la industria azucarera, hecho calificado de verdadera revolución económica al lograrse importantes avances en los campos de la industria, la agricultura, el transporte, la ciencia, la técnica y muy en particular, la educación.

Bajo la guía de la prestigiosa organización se construye el ferrocarril en Cuba en 1837 (quinto país del mundo en contar con ese medio), y surgieron el primer papel periódico, la primera cátedra universitaria de Química, la Academia de Pintura y de Música San Alejandro, la primera biblioteca pública, y algo verdaderamente revolucionario para el futuro desarrollo de la Isla: la primera cátedra de Economía Política en 1819, entre otras obras de gran significación social en la Isla.

Tras la intervención de los Estados Unidos en la guerra contra España que frustró la obtención de la independencia real del país, las ciencias sociales asumieron un papel de vanguardia dentro de la entidad para luchar contra la penetración imperialista, tanto en el terreno económico como cultural.

JOYA DEL SABER

Uno de los tesoros más apreciados que guarda esta suerte de palacio de la ilustración, ubicado en la avenida Salvador Allende, número 710, y donde radica también la sede del Instituto de Literatura y Lingüística del CITMA, lo constituye la biblioteca Fernando Ortiz, la primera que se organizó en Cuba en julio de 1793.

Su fondo bibliográfico consta de un millón de documentos, donde aparecen libros incunables (anteriores al año 1500), más de dos mil ejemplares raros y valiosos desde el siglo XV hasta nuestros días, una valiosa colección de literatura gallega, prensa periódica cubana de los siglos XVIII y XIX, y archivos y escritos de destacadas personalidades, como Don Fernando Ortiz (por testamento dejó toda su obra a la Sociedad), Nicolás Guillén, Jorge Mañach y la familia Henríquez Ureña.

La doctora Nuria Gregori Torada, vicepresidenta de la Sociedad Económica de Amigos del País, explicó a Granma que entre las joyas más valiosas de la biblioteca están las Actas y Memorias de la institución con asuntos referentes a la historia, la economía y la política del país a partir del siglo XVIII, así como ejemplares únicos y en perfecto estado de conservación de la revista La América, editada en Nueva York y en la cual escribió y llegó a dirigir José Martí en 1883.

Hoy la Sociedad vive una nueva etapa de trabajo iniciada en 1994, dirigida en lo fundamental a promover acciones que motiven a la reflexión, la confrontación de ideas y el debate para enfrentar los desafíos del mundo actual, y aportar su contribución a la Batalla de Ideas, además de entregar importantes premios de carácter anual, como el José de la Luz y Caballero, para estimular a maestros y alumnos de meritoria labor en la enseñanza primaria, y el Félix Varela, de Medio Ambiente.

   

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