(17 de diciembre de 2003)

La cabeza de ave es prueba de contactos aborígenes

ALEXIS ROJAS AGUILERA

HOLGUÍN.— La certeza de que no es de factura autóctona la estilizada cabeza de ave, en aleación de oro, encontrada en 1986 por el equipo de arqueólogos, encabezado por el doctor José M. Guarch que descubrió el célebre cementerio aborigen de Chorro de Maíta, en el cerro de Yaguajay, Banes, es ya realidad aceptada entre los especialistas cubanos.

Foto: JUAN PABLO CARRERASFoto original Cuba: La cabeza de avecilla de Chorro de Maíta no tiene parentesco con el Carpintero Real ni con el ente mitológico Inrili Cahubabo.

Y se trata de la segunda joya en importancia del arte primitivo encontrada en Cuba. El investigador Roberto Valcárcel Rojas, del departamento Centro Oriental de Arqueología del Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales y Tecnológicos del CITMA aquí, acaba de concluir una investigación sobre este particular.

El estudio señala la absoluta diferencia estilística de esta pieza de función decorativa o adorno corporal, en relación con los objetos elaborados por los agricultores aruacos que habitaron Maíta y toda esa región de rico potencial arqueológico, ubicada en el Norte holguinero.

Valcárcel puntualizó que las características del metal empleado en el objeto no guardan correspondencia con las piezas fabricadas en Las Antillas, donde no se dominaban los métodos de fundición necesarios para lograr la aleación oro-plata-cobre utilizada, al parecer de la llamada Tumbaga.

Por tanto, precisa, solamente cabe pensar que fueran importadas desde América del Sur —como se sabe ocurría, lo que sería una prueba más—, aunque no se ha podido confirmar el momento en que llegó a Maíta y la manera en que lo hizo, si fue antes o después del arribo de Cristóbal Colón a Bariay.

Foto: ARQUEÓLOGO ROBERTO VALCÁRCEL ROJASFoto similar Colombia: Compárese la cabeza de avecilla de Chorro de Maíta, con esta pieza colombiana atesorada en el Museo del Oro. Cortesía de la arqueóloga Juanita Sáenz Samper.

Reconoció Valcárcel que a esta conclusión habían arribado con anterioridad varios investigadores de otros países conocedores del tema, en especial los del Museo del Oro de Colombia, a quienes agradece la colaboración brindada para el esclarecimiento de algunos detalles que ofrecían duda.

Confirmó, además, que la aparición de este objeto artístico y otros metálicos y de coral, cuarcita y perlas, junto a los restos de una mujer joven de unos 19 años (enterramiento 57), corrobora la idea de la existencia de distinciones jerárquicas —diferencias sociales— en esa comunidad. Hay otros enterramientos que reafirman este criterio.

Finalmente apreció que la imagen de esta curiosa y bella cabeza de avecilla no se corresponde para nada con el cubanísimo Campephilus Principalis o Carpintero Real, ni con el aborigen ente mitológico Inrili Cahubabo.

En tanto, una nueva interrogante comienza a flotar en medios arqueológicos holguineros: ¿Será también de esta procedencia el famoso ídolo de Banes, localizado relativamente cerca de Maíta hace más de 50 años?

   

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