(11 de julio de 2003)

Día Mundial de Población

Adolescentes y jóvenes, entre los más vulnerables

SARA MÁS

La celebración hoy del Día Mundial de Población viene acompañada en todo el planeta de una mirada especial a un grupo cada vez más numeroso y vulnerable: jóvenes y adolescentes, un segmento social considerable muy necesitado de información, servicios de Salud y Educación.

Hay actualmente en el mundo más jóvenes que nunca, anuncia en su mensaje Thoraya Ahmed Obaid, directora ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Ellos merecen reconocimiento y ayuda, agrega.

Mientras la humanidad cuenta hoy con la mayor generación de jóvenes de su historia, la realidad indica que una buena parte vive bajo altos riesgos para su salud y su vida.

De acuerdo con el UNFPA, de los 6 300 millones de habitantes del planeta la mitad tiene menos de 25 años y más de mil millones cuentan entre 10 y 19 años. Todos están en plena actividad reproductiva o a punto de iniciarla.

Sin embargo, esta numérica juventud no supone en todos los casos una atención adecuada.

En palabras de la propia directiva, "es excesivo el número de jóvenes privados de educación y de servicios de salud adecuados, y las consecuencias son devastadoras".

Por falta de recursos y programas en sus países, por culpa de la pobreza, de no recibir una preparación temprana y también por motivos culturales, más de 70 000 adolescentes contraen matrimonio diariamente, muchas de ellas contra su voluntad. Anualmente 15 millones de 15 a 19 años de edad dan a luz y cuatro millones se someten a abortos, en muchos casos en malas condiciones. Sin embargo, solo el 17% de los jóvenes que tienen actividad sexual utiliza anticonceptivos.

Por si fuera poco, al final de cada día 6 000 jóvenes, mujeres y hombres, se han sumado al grupo de personas que viven con VIH/SIDA, y la mitad de las nuevas infecciones ocurre entre jóvenes de 15 a 24 años de edad.

Los expertos advierten que la poca información y el escaso conocimiento que poseen acerca de sus propios cuerpos, convierte a los adolescentes en un grupo vulnerable a las infecciones de transmisión sexual, las toxicomanías, explotación y violencia.

Los países más pobres, una vez más, viven la peor parte de esta historia. En las naciones subdesarrolladas, 82 millones de niñas ya estarán casadas antes de cumplir 18 años, lo cual puede conducirlas a alumbramientos precoces que limitan sus oportunidades personales y pueden provocarles también graves riesgos de salud.

MIRADA ADENTRO

Aun cuando en el escenario nacional se aprecian transformaciones favorables en varios aspectos de la vida sexual y reproductiva de adolescentes y jóvenes, se siguen identificando factores de riesgo y vulnerabilidad susceptibles de cambio en esas edades.

Según Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), es posible "valorar de muy favorable el nivel de información y conocimiento que han alcanzado numerosos grupos de adolescentes". Sin embargo, eso "no ha sido siempre suficiente para modificar actitudes, ni para transformar mitos, creencias y prejuicios en conductas saludables, protegidas y responsables", valoraba hace poco la especialista durante la celebración en La Habana del XVI Congreso Mundial de Sexología.

Según datos emitidos por el Ministerio de Salud Pública de 1990 al 2001 se redujeron los matrimonios en 14%, los divorcios en 2,7 y los embarazos en casi 8%, entre los adolescentes. Igualmente disminuyeron en 30,8% las tasas de abortos inducidos y en 29,2 las de fecundidad. Se aprecia que, como norma, las muchachas tienden a casarse y divorciarse en mayor proporción que los varones. En general los 18 años fue la edad más frecuente para el matrimonio.

No obstante algunos avances, se mantienen otros indicadores de riesgo, como el notable rejuvenecimiento de la edad en que se inician las relaciones sexuales. En diversos estudios de la década de los ochenta, los jóvenes señalaban los 17 y 18 años como la edad de sus primeras relaciones. Diez años después, indicaban los 14 y 15 años, según sus propias declaraciones.

En el 2001, cuando la población adolescente alcanzó el 14,96% del total de habitantes y una tasa de escolaridad del 92,3%, todavía era muy elevada la tasa de fecundidad entre los 15 y 19 años (50,3).

Ese mismo año, durante la encuesta nacional sobre indicadores de prevención del VIH/SIDA, el 69,4% de las muchachas y muchachos adolescentes se reconocieron como sexualmente activos, con una edad promedio de iniciación a los 15 años, aunque muchos confesaron no protegerse en sus relaciones sexuales.

No obstante, algunos programas empiezan a brindar resultados, como el de Educación Sexual implementado hoy en todas las escuelas. Entre 1997 y el 2001 se redujo la deserción escolar por motivos de embarazos y matrimonios de 1 038 casos a 240, en la población estudiantil beneficiada. También disminuyó el inicio de relaciones sexuales precoces, y de un tercio de adolescentes sexualmente activo que usaba el preservativo en 1997, dos tercios lo estaban empleando ya en el 2001.

A nivel social se han creado condiciones favorables para la atención a diversas necesidades de la adolescencia, indicó la directora del CENESEX, aunque "debemos seguir profundizando en la participación activa de los y las adolescentes, en su propio desarrollo, y en los ámbitos familiar y comunitario", dijo.

   

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