(27 de junio de 2003)

Orfilio Peláez

Caminar de dos a tres horas por semana parece ser una de las más efectivas medicinas para mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares en personas con diabetes tipo 2, la forma más leve de esa patología que no requiere necesariamente de insulina en su tratamiento al poder controlarse mediante cambios en la dieta o fármacos orales. Tras un estudio realizado durante ocho años con más de dos mil adultos diabéticos, especialistas del Centro Nacional de Prevención de Enfermedades Crónicas de Atlanta, en Estados Unidos, observaron que quienes caminaron al menos dos horas semanales presentaron una reducción en la tasa de mortalidad por ataques cardíacos del 34%, en comparación con las personas inactivas controladas en la investigación. Esta actividad también propició un aumento moderado de la frecuencia cardíaca y la respiración... La comunidad El Mamey, ubicada en el macizo montañoso del Escambray, se ha convertido en el primer asentamiento cubano de más de 300 habitantes, cuyos servicios básicos de agua y electricidad se basan exclusivamente en el uso de fuentes renovables de energía. Según fuentes de Cubasolar, la corriente eléctrica del poblado es generada por minihidroeléctricas, mientras el suministro del vital líquido es garantizado durante las 24 horas por un ariete hidráulico, muy eficiente y estable. Este equipo sustituyó a una electrobomba que, además de presentar continuas roturas, elevaba el consumo de electricidad. La singular experiencia representa una alternativa sustentable para aquellas comunidades apartadas y sin conexión al Sistema Electroenergético Nacional. El Mamey cuenta con 108 casas agrupadas y 368 habitantes, así como comedor obrero, consultorio del Médico de la Familia y otras instalaciones... La Estación Espacial Internacional fue testigo de un singular experimento científico al lograr cultivarse a bordo de la nave semillas de soya llevadas desde la Tierra, las cuales germinaron, se convirtieron en plantas y luego florecieron para dar lugar a nuevas semillas. De acuerdo con reportes de agencias especializadas, las semillas de soya desarrolladas en el espacio son muy similares a las existentes en nuestro entorno, en cuanto a características físicas y biológicas, ritmos de crecimiento, morfología y otros indicadores. Este hecho abre la posibilidad de contar con un abastecimiento continuo de tan nutritivo alimento durante viajes prolongados al cosmos. Asimismo, es la primera vez que se completa el ciclo de crecimiento de un vegetal dentro de una nave espacial.

   

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