Ante la maniobra
anticubana de Washington
Cuba respaldada
Pedro
de la Hoz
Al conocer el
contenido del manifiesto Detengamos una nueva maniobra contra
Cuba, dos personalidades de renombre internacional por la
categoría de sus creaciones y sus principios éticos, el
compositor griego Mikis Theodorakis y el dramaturgo inglés Harold
Pinter, no vacilaron en estampar sus firmas al pie del documento,
junto a otros 1 300 intelectuales de diversas partes del mundo.
Si de derechos humanos
se trata, todos saben que el Gobierno de Estados Unidos, al
intentar señalar a Cuba en la Comisión de las Naciones Unidas
sobre el tema, persigue sembrar falsos argumentos que justifiquen
su política agresiva contra la Isla.
A la vez los firmantes
ponen en evidencia ante la opinión pública mundial la absoluta
falta de autoridad moral de la Casa Blanca para juzgar a otros
pueblos en un asunto en el que el peor expediente de violaciones
masivas y sistemáticas —los escandalosos casos de Abu Ghraib y
Guantánamo— le pertenece.
Próximo a cumplir 80
años de edad, Theodorakis es reconocido tanto por una obra
musical que recrea en grado superlativo la identidad de su patria
como por su decidida vocación de luchador contra el fascismo.
Temas como Zorba el griego, El Canto general, a partir del
monumental poemario de Pablo Neruda, y el ciclo de canciones sobre
textos del poeta comunista Yannis Ritsos, se cuentan entre sus máximas
creaciones.
A mediados del siglo
pasado, Pinter irrumpió revolucionariamente en la escena británica
al frente de la generación llamada de los jóvenes airados
(younger angry men). Entre sus piezas más famosas se hallan El
portero (1960) y El amante (1963) y los guiones para
los filmes Accidente (1967), de Joseph Losey, y La mujer
del teniente francés (1981), de Karel Reisz. En los últimos
dos años se ha pronunciado, con profundas convicciones, contra la
agresiva política imperial del binomio Bush-Blair.