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Publicadas
el 5 de junio de 2009
El importante papel del jefe
Recurrentemente leemos en la prensa nacional y
territorial la crítica a diferentes aspectos de nuestra vida y
sociedad: burocracia en diferentes trámites, maltrato en diferentes
servicios, ineficiencia en centros de producción y servicios, falta
de contabilidad en empresas y organizaciones presupuestadas, no
ejecución de medidas de ahorro orientadas desde hace tiempo, no
introducción de resultados comprobados de la ciencia y la técnica
(el uso de magnetizadores en calderas, por ejemplo, entre otros
muchos), etc.
En sentido opuesto vemos artículos de organizaciones
que han dado saltos vertiginosos de su eficiencia y resultados al
contar con un cuadro que ha sabido movilizar a su colectivo.
Un centro o empresa cualquiera lo dirige SU JEFE. El
Partido, el Sindicato y otras organizaciones funcionan cuando hay un
buen órgano de dirección o están marginadas cuando oponerse al jefe
puede resultar peligroso para la "salud" del oponente.
La amenaza de apagones ha suscitado comentarios en
la población, uno de los peores a mi juicio es que se pide sangre de
los jefes que en medio de este llamado a la conciencia del pueblo,
ofenden a este cuando asisten en su carro estatal a actividades
particulares por las noches y los fines de semana. He sido jefe, he
tenido bajo mi responsabilidad carros estatales y creo que es un
momento de aprovechar la unidad de lo necesario con lo agradable,
pero no subordinar lo necesario en aras de realizar lo agradable. No
es igual ir en un viaje de trabajo, detenerse en la carretera y
comprar viandas, frutas, vegetales, que montar a la familia el
domingo y acudir a la feria para hacer las compras.
El ejemplo de apagar el aire acondicionado en los
horarios indicados debe partir de los que dirigen, en lugar de
justificarse con visitas, etc. y violar lo establecido, amén de
llamar a los incumplidores bajo su mando porque tienen moral al
predicar con el ejemplo.
Necesitamos columnas vertebrales fuertes y
saludables para sostener y desarrollar nuestra Patria socialista.
A. R. Disit
Sobre el tema de la chapucería
Algunas cartas de reciente publicación coinciden con
preocupaciones que me asaltan desde hace un buen tiempo. Secundario
en apariencia, el tema de la chapucería tiene repercusiones en todos
los ámbitos de la vida, incluidos los de orden económico. Se remite,
en última instancia a la necesidad de rescatar valores vinculados a
la cultura del trabajo, a la cultura del detalle y a la actitud
profesional ante la tarea encomendada. El ejemplo señalado del
hospital cardiovascular no constituye un hecho aislado. Tropezamos
con fenómenos similares todos los días que contribuyen a la escasa
rentabilidad de muchas inversiones con altos costos en lo material y
por conceptos de salarios devengados. Sucede así que es necesario
reparar lo que se acaba de entregar. Por lo demás, carecemos de
instancias institucionales para dirimir los incumplimientos de
contratos en tiempo y forma, ambos componentes indispensables en la
ejecución de una obra.
Quisiera aprovechar la oportunidad para plantear un
asunto de otra índole. Escuché hace algunos días en Radio Reloj la
noticia del homenaje efectuado en Austria a cuatro
internacionalistas cubanos víctimas del nazismo. Más tarde leí la
información en Granma. Tenía curiosidad por saber el nombre de los
homenajeados, no mencionados en uno u otro medio. El detalle importa
para el rescate de la memoria histórica.
Graziella Pogolotti
El ir y venir de ómnibus vacíos
Hace tiempo que estaba por dirigirme a la sección de
los viernes de Granma con esta preocupación, pero ahora me decido,
al leer el trabajo sobre el llamado al ahorro que se nos está
haciendo a todos los cubanos.
El paradero de ómnibus de Alamar se construyó cuando
las edificaciones solo llegaban a esa zona donde está hoy ubicado.
Ya desde principios de la década del 80, el reparto se extendió
hacia el este, y la referida Terminal quedó a mitad del camino. Fue
necesario entonces que algunos ómnibus, para llegar hasta la zona
extrema de Micro X viajaran un tramo vacíos y después comenzaran su
viaje.
Sacando cuentas sobre esos kilómetros recorridos
vacíos, solo en la etapa de los "camellos", los números son
exorbitantes.
En su momento llegaron a trabajar más de 20 de estos
equipos y también al final hubo menos. Ubiquémonos en un promedio de
14, que algún administrador del paradero señaló en una entrevista
hace un tiempo. Tengamos en cuenta solo dos turnos y medio de
trabajo, pensando en las horas del día y de la noche que disminuía
la frecuencia. Por último, supongamos años de 300 días, descontando
días feriados, más los sábados y domingos, que de igual forma se
reduce la frecuencia.
Cada camello, entre 1994 y el 2007, trece años,
salía del paradero, recorría 4 kilómetros vacío y comenzaba su
viaje. Al terminar el turno de trabajo, unas 7 horas después,
realizaba los mismos 4 kilómetros vacío, pero en sentido inverso.
Para evitar los absolutismos, en algunos casos muy contados, siempre
a discreción del chofer, esos viajes recogían a algunas personas.
Resolvamos las cuentas.
8 kilómetros, multiplicados por 14 ómnibus,
significan 112 kilómetros por día.
112 kilómetros por 2,5 turnos, significan 280
kilómetros diarios recorridos sin pasaje.
280 kilómetros por 300 días de trabajo al año,
resultan en 84 000 kilómetros, con las mismas características.
84 000 kilómetros por 13 años de trabajo, dan la
cifra de 1 092 000. O sea, más de un millón de kilómetros sin
pasaje.
Incluso si hubiera un error de cálculo y solo la
mitad fuera real, me parece que ese desperdicio de neumáticos,
combustible y otros componentes no es un lujo que se lo puede dar
ningún país pobre como el nuestro.
Como les decía al inicio, la cifra es grande,
aplicada solo a los camellos. Pero desde que en el 2007 comenzaron
los nuevos vehículos, estas cifras diarias de malgasto se
multiplicaron por dos o tres veces. A todo esto, súmele que en los
últimos tres meses, por decisiones de muy buen sentido en las
intenciones, pero de pésima realización, algunas de estas guaguas
hacen el viaje Capitolio - Alamar vacías (unos 15 kilómetros), como
parte de un servicio limitado.
En el momento de limitaciones económicas en que nos
encontramos, no es posible sacar de la manga del saco una nueva
ubicación del paradero, pero a lo mejor estas cifras sirven para
poner un granito de arena en la fundamentación económica de la
inversión, que ya hace más de 25 años es una necesidad en nuestro
reparto.
V. A. Fernández
Buen trabajo el de Juventud...¿Perdida?
Me gustó mucho el artículo que salió publicado en
Granma. Hace varios años, estando yo de Presidente de un Consejo
Popular en Consolación del Sur provincia de Pinar del Río, estábamos
en una reunión y a alguien se le ocurrió decir que no teníamos
futuro en nuestra juventud; yo le pregunté que quién había realizado
la proeza de la última etapa de la guerra de liberación sino los
jóvenes, que quiénes eran los que realizaban las labores en la zafra
azucarera, que quiénes fueron los que participaron en la liberación
de la República Popular de Angola, los que subían a la Sierra a
recoger café, los que cuidan nuestras fronteras, estudian, enseñan,
etc., etc., por lo que yo sí tenía confianza en la juventud,
¡nuestro relevo! seguro. gracias por su artículo y abogo porque
aquel que en aquella ocasión habló, tenga la oportunidad de leerlo.
C. M. Vitón
Estoy de acuerdo con lo dicho
Es la primera vez que escribo al periódico, aunque
lo leo a diario. No sabe lo feliz que me sentí al leer el artículo
del viernes 22 de mayo titulado Juventud... ¿perdida? Estoy en total
acuerdo con lo dicho, yo soy una joven que también trabajo y
estudio. En mi centro de trabajo todos los jóvenes que aquí
laboramos estamos dentro de esa lista que se menciona, jóvenes que
apuestan por la Revolución, que no se dejan engañar, de fieles
principios a la Revolución, al Partido, a la UJC y sobre todo a
Fidel, jóvenes seguidores de su pensamiento, de los del Che, Martí,
Lenin y muchos más. A la vez que trabajo, estudio en la Sede
Universitaria de Plaza, allí me encuentro también con jóvenes que
día a día luchan por un futuro mejor, que aunque tengan limitaciones
no se cansan, luchan por la superación, la familia y la Patria. Me
parece que todos aquellos que dicen que estamos perdidos es porque
no saben que los tiempos cambian, pero, la juventud, tenga las
características que tenga, siempre será la misma, dispuesta a
luchar, a defender con garras todo lo que nuestro pueblo ha
conquistado. Felicito a la periodista por tan bonito trabajo
dedicado a los jóvenes y a Fidel por siempre confiar en nosotros.
Elena M.
Lo que todos deseamos
El pasado día 8 de mayo, un grupo de trabajadores
del Hospital Clínico Quirúrgico de Holguín, realizamos una visita a
Bayamo a raíz de los comentarios que sobre los servicios y otras
cosas buenas se escuchan de aquella provincia.
Realmente quedamos más que impresionados con lo que
vivimos en las horas de estancia en esa ciudad, por ello quisiera
compartir algunas impresiones agradables que por suerte recordamos.
Los servicios gastronómicos (que es lo que más resalta) son
realmente de EXCELENCIA incluyendo los precios que aunque parezcan
cosa de otro mundo están establecidos para los trabajadores. Le
describo que en el Boulevard de Bayamo (muy bello y cuidado)
impresiona la diversidad de ofertas de alimentos (comidas rápidas)
sin matazones como estamos acostumbrados en otras partes, los
restaurantes mantienen una higiene, imagen, ofertas y atención
impecables, todos sus trabajadores uniformados, con un trato
maravilloso y existen verdaderos restaurantes especializados. La
diversidad de ofertas de productos lácteos es de calidad y su flujo
es sostenido; la cremería infantil es sorprendente, el surtido del
mercado del Paseo, las bebidas como Prú oriental, refrescos, y
otros, todos envasados y etiquetados siempre fríos para ingerir al
momento. La higiene de la ciudad de Bayamo es muy superior, en el
centro de la ciudad no se ve siquiera el polvo y a decir verdad no
se cómo lo hacen, pues solo encontré personal de comunales en una
ocasión alrededor del parque, por cierto los dos con uniformes. el
paseo General García, como conocen a su Boulevard es un espejo con
su piso de granito, bancos, obras de artes que por cierto se exhiben
en gran número dentro y fuera de las instalaciones construidas al
efecto como el museo de cera, al igual que el estado en que se
mantienen los monumentos históricos.
En el Chapuzón, junto al río, coincidimos con la
visita de un dirigente del Consejo de la Administración Provincial,
para analizar con el jefe de esa área, porque una compañera se quejó
sobre un mal servicio recibido en una de sus dependecias (el agua no
estaba fría); no mandaron a buscar al directivo al gobierno, se
rompió con la burocracia y delante de la población se le llamó la
atención por algo que en otras partes es normal.
Las ofertas del mercado EJT bien valen la pena un
aparte, pues allí se ven no solo los productos del agro, sino
variadas y exquisitas ofertas gastronómicas, incluidos dulces finos
que en otros lugares si no es en divisa ni soñarlo.
El Chapuzón también tiene muy buenas ofertas
incluyendo botes, bicicletas acuáticas y otras cosas para el
disfrute de quienes lo visitan.
Los bayameses han creado una cultura tal que no vi
una sola persona con una botella de ron en lugares públicos ni sin
camisa como es cotidiano entre nosotros.
No sé si todo será igual en el interior de la ciudad
como lo es en la zona del paseo y el Chapuzón, ojalá sea así, pero
al menos lo que vimos nos deja una grata impresión y aspiramos tener
algún día los servicios a la altura de lo que nos enseñan nuestros
vecinos los bayameses; trabajemos para lograrlo pues al parecer no
es solo recursos lo que se necesita, más que todo es voluntad y
decisión lo que hace falta.
F. C. Fuentes
Maltrato en el servicio gastronómico
Mis compañeros de aula me dicen que no pierda mi
tiempo en escribir por lo que a continuación narraré, pero mi deber
de cubana me exige que cuente lo sucedido en el centro turístico Las
Terrazas en la provincia de Pinar del Río el sábado 23 de mayo del
año en curso.
Después de varios meses logré reunir para llevar a
mis hijos a dicho sitio con el objetivo que disfrutaran de la bella
naturaleza del lugar donde existe un balance exacto entre la flora,
fauna, aguas cristalinas del río San Juan, aire puro, entre otros
factores, que hacen aseverar que es una reserva de la biosfera.
Resulta que al llegar la oferta que escogemos es la de 7 cuc por
persona ya que incluía almuerzo y una estancia que creímos fuera
agradable. Después de visitar el museo donde viviera nuestro
entrañable Polo Montañez y recibir un trato esmerado por la guía del
museo a quien felicitamos nos decidimos por la hora, acudir a
almorzar al restaurante San Juan 1. Al llegar al lugar nos informa
el cajero de que teníamos que hablar con los dependientes del salón
que eran quienes dominaban el servicio, ya eran las 12:00 p.m.,
aproximadamente y teníamos cinco menores de edad en nuestro grupo de
diez personas. Un dependiente nos informa que teníamos que esperar
porque esperaban por un grupo de 35 y otro de 25, le preguntamos por
dos mesas que estaban vacías y nos dice que están reservadas sin
tener la identificación para ello. Continuaron llegando personas y
ya la información era otra; teníamos que ir hacia el restaurante San
Juan 2. en ese momento es cuando le pido explicaciones al
dependiente de que por qué no lo había dicho desde el principio y
nos refiere que era en la entrada del centro donde nos tenían que
informar. Vuelvo a preguntar por las dos mesas vacías, el tiempo
continúa corriendo y los niños quejándose, le manifesté que en mi
consulta no había privilegios con ningún paciente ni turnos
reservados para pacientes fantasmas ya que al traspolarlo al lugar
en tres horas nunca aparecieron quienes tenían reservadas esas dos
mesas. Nos mandaron a sentar en una mesa donde cabían varias
personas, otro dependiente cuestionó quién nos había orientado en la
entrada. llega el famoso grupo de una excursión "Tú conmigo" y nos
piden levantarnos y sentarnos en las dos mesas reservadas. el tiempo
sigue corriendo; atienden primero a las 25 personas; más tarde a
nosotros alegando que son cubanos iguales, aunque sin niños, son
excursionistas y tenían prioridad a pesar de haber llegado después.
Cerca de las 3:00 p.m., nos sirven el almuerzo y fuimos atendidos
por el cajero que salió expresamente a atendernos. Para sorpresa
nuestra nos visitó en la mesa la guardia de la instalación dándonos
la razón y haciéndonos saber que de quejarnos los dependientes
serían sancionados y privados de la divisa por dos meses. Para
sorpresa nuestra y disyuntiva para mí, pues cómo les explico a mis
hijos que no teníamos derecho a ensalada de vegetales ni al postre,
mientras que los otros visitantes sí lo tenían. Pregunté donde
estaba la dieta balanceada y fue entonces que nos traen una muestra
de ensalada en un plato para diez personas. A la salida le
preguntamos a la compañera que nos vendió las entradas si era cierto
que el restaurante orientado era el San Juan 2 como nos dijeron los
dependientes y la respuesta fue la misma que la orientada al llegar,
que podíamos almorzar donde quisiéramos. He narrado minuciosamente
lo sucedido para que analicen y se tomen las medidas pertinentes.
Quizás este centro turístico deba ser supervisado y
controlar así el flujo de comunicación entre los diferentes puntos
de esparcimiento. No empañen la belleza natural y equilibrada del
lugar marcando diferencias entre los propios cubanos. Aún no le
puedo explicar a mis hijos el porqué no tuvimos derecho al postre y
mendigamos una ensalada de vegetales.
N. C. Basart
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