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Publicadas
el 6 de marzo de 2009
¿Se desaprovecha el potencial científico?
El pasado 2 de febrero del 2009 en la última página
del Granma salió un importante trabajo del periodista Orfilio Peláez
sobre la generalización de los resultados. Como científico me vi
reflejado en ese importante artículo, ya que desde 1994 obtuve un
Premio de Destacado en el Fórum Nacional de Ciencia y Técnica por el
desarrollo de un nuevo antianémico de origen natural llamado Trofín.
Desde entonces en estos 14 años, solo por el
esfuerzo de la institución, se ha logrado una fábrica pequeña en
Holguín, además de los que producimos en BIOCEN.
Sin embargo, la anemia es en Cuba un problema de
salud y este producto emplea materias primas de origen natural que
se desechan y los mecanismos actuales no han hecho posible que esto
se generalice.
Pero lo de la Ciencia en Cuba es mucho más grave y
valdría la pena que se profundice en ello. Como delegado al último
Congreso de la CTC y después al Congreso de la Ciencia hice varios
planteamientos que no han tenido respuesta y se trata de lo
siguiente.
En Cuba existe un potencial científico como pocos en
el mundo si tenemos en cuenta la población. Se han formado más de 8
000 Doctores en Ciencia y de 17 000 Máster y, sin embargo, solo se
emplea este potencial en una mínima proporción. Muchos de ellos se
han desvinculado de sus temáticas ante la falta de motivación debido
a la deficiente estructuración de la actividad científica en el país
y por supuesto los limitados recursos que se destinan a la actividad
y la falta de reconocimiento al personal científico, no por lo que
materialmente se le pueda dar, sino por la pobre participación en
los programas científicos que en la base se desconocen.
Otro tema planteado es la cuestión editorial. Quizás
compramos libros muy caros en el mercado y no somos capaces de
estimular la elaboración de obras científicas. Es triste decirlo,
pero muchos de los científicos cubanos nos llevaremos a la tumba los
conocimientos acumulados por la falta de una política editorial que
sería muy productiva si se supiera aprovechar el enorme potencial
acumulado que está en plena madurez.
R. González Hernández
Inquietudes sobre Nuevo Sistema de Pago
Me decido a escribir para plantearles algo que
considero se aplicó incorrectamente, referido al nuevo sistema de
pago implantado en nuestra unidad básica de servicios técnicos y
personales del municipio Jesús Menendez, provincia Las Tunas,
específicamente a los talleres pertenecientes al Programa de Ahorro
Energético.
En el pasado mes de enero se decidió instaurar el
nuevo sistema de pago, pero al cierre del mismo, pasados diez días
nos llegó la sorpresa al momento de cobrar el salario devengado.
El obrero que cumplió y sobrecumplió su plan técnico
obtuvo en nómina lo mismo que el ¡Incumplidor! o sea que TODOS
cobramos igual.
Esto fue objeto de análisis y discusión con el
sindicato y la dirección de la empresa, pero según criterio de esta
última, la empresa provincial no dispone de otra alternativa después
de los 180 días.
¿Cómo medir entonces el esfuerzo individual de un
trabajador cumplidor? ¿Cómo implantar un nuevo sistema de pago
cuando se nos convoca a trabajar duro y al final todos reciben lo
mismo?
A. M. Lorenzo Mejides
Recopilar las experiencias de la alfabetización
El objetivo de esta misiva es hacer también patente
mi opinión sobre lo planteado por un lector, de recopilar las
experiencias tan hondas que hoy hacen historia, sobre la Campaña de
Alfabetización, en 1961, Año de la Educación en Cuba.
Como sabemos, la historia es esencial para la
formación de valores en las nuevas generaciones, por constituir una
fuente inagotable de experiencias y sabiduría, como afirma R.
González Barrios: "La historia es futuro y no pasado"¼
. A los jóvenes no debemos enseñarles solo las proezas y la épica,
pues de los errores y desmanes del pasado también se aprende".
La Alfabetización en Cuba es una fuente inagotable
de historias y esto lo ha hecho palpable nuestro Museo Nacional de
la Alfabetización, en Ciudad Libertad, centro que recoge, mediante
muestras representativas, las vivencias de la gesta que hizo posible
que Cuba se convirtiera en un país Libre de Analfabetismo, y las
raíces y obra pedagógica cubana de todos los tiempos.
Creemos que esta institución de referencia con su
abnegado personal expone a Cuba y al mundo (por sus asiduas visitas
de diferentes países) todo el legado de aquella generación, que se
multiplicó hoy en día en profesionales, técnicos y científicos.
A. Margarita Cortina Aguirre
¿Por qué se permiten?
No recuerdo ahora si lo leí o lo escuché, hace ya
bastantes años, que la entrañable Haydée Santamaría, se había
indignado, imagino con razón, ante algo que intentaba representar a
Abel Santamaría, una pintura o escultura, no tanto por lo
desagradable de la obra, sino porque en realidad no representaba a
quien, no solo era su hermano, sino un ser tan amado en nuestra
historia.
Cada vez que viajo en la ruta 20 y al pasar por la
esquina de San Lázaro y Basarrate observo una pintura del Che, algo
extraño veo en su ojo izquierdo. Igual ocurre con las
representaciones pictóricas de nuestros Cinco compañeros presos en
Estados Unidos, ya sea en carteles, murales u ómnibus, ¿son ellos o
una libre interpretación de pésimo gusto? No hagamos cosas que
puedan provocar desconcierto. Nuestros pasado y presente históricos
merecen el respeto y la dignidad. Pienso que haya una comisión que
se encargue de que cosas así no ocurran.
Me extiendo para preguntar, por qué se permite que
personas, quizás sin erróneas interpretaciones, merienden o hagan
tiempo en el conjunto escultórico del Mayor General José Miguel
Gómez, en la Avenida de los Presidentes. ¿O sentarse en los siete
jardincillos del Parque Central. Es preferible estar cansados
físicamente y no en la mente o memoria de nuestra rica historia
nacional
J. Saavedra Lostal
En las escuelas deben evitarse las desigualdades
He conocido muy recientemente la adopción de medidas
muy satisfactorias para los estudiantes de diferentes niveles de
educación en cuanto a la posibilidad de que entreguen sus Tesis de
Maestría, etc., parcialmente digitalizadas, así como otras medidas
conducentes a evitar el tortuoso camino a recorrer para imprimir,
encuadernar, hacer revisión de estilo, etc.
Personas preparadas culturalmente hacían parte de
este trabajo cobrando un alto precio por el mismo, el acordado, sin
embargo, lo cierto es que era con materiales de oficinas públicas y
en las mismas es donde se realizaba la mayor parte de estos
trabajos. Hay otros aspectos que debieran ser tomados en cuenta en
este sentido, desde la escuela primaria.
Los alumnos de los distintos niveles de enseñanza
tienen que realizar trabajos prácticos e investigativos que los
obligan a entrenarse para llevar a cabo empeños de mayor profundidad
en la medida que avancen en sus estudios.
Hoy es común que los padres, lejos de ayudarles, a
buena parte de esos estudiantes, los afecten haciéndoles los
trabajos e imprimiéndolos con modernas tecnologías que distinguen a
esos escolares al presentar un impresionante trabajo hecho por
adultos. Eso es grave. No debiera aceptarse. El maestro o profesor
conoce el vocabulario del alumno y deduce si lo ha hecho o no. Es un
fraude nada sutil.
En este mismo ámbito hay introducidas costumbres muy
desafortunadas: los regalos por el Día del Educador, se exige dinero
para un regalo colectivo y luego cada alumno debe hacer uno
individual, pues algunos niños o jóvenes lo hacen y los que no
pueden hacerlo sienten un lógico complejo de inferioridad. Se ha
dado el caso del educador que expone con aparente inocencia: yo
quisiera tener tal cosa.
Algunos familiares pueden regalar sin afectar su
economía, otros no, pero los que sufren son los niños y jóvenes. Una
de las razones por las cuales se exigió el uniforme escolar a la
hora de graduarse de sexto grado fue debido a las posibles
diferencias ostensibles. Acepto las desigualdades imprescindibles,
pero en la escuela las repudio.
En tanto, volviendo a maestrías y doctorados se han
convertido, como las fiestas de 15, en una verdadera demostración de
posibilidades: obsequios costosos a cada miembro de los
correspondientes tribunales, que pueden ser de tres personas o de
15, brindis opulento, vestuario especial, filmaciones.
He visto algunos casos y siempre he recordado que
José Martí le escribió a María Mantilla que quien tuviera mucho por
dentro necesitaba poco por fuera.
No debe disminuirse la importancia de una exposición
brillante (que las hay) producto de años de estudios e
investigaciones, lo que aportan, lo que dejan intelectualmente, lo
que motive a un auditorio que debe asistir a esos ejercicios
académicos a escuchar una disertación de altos quilates y no a
valorar caprichosas lentejuelas y consumir una merienda suculenta y
de alta calidad. Ejemplos sobran.
Hay muchas cosas que poner en orden. Me satisface
enormemente que ya se vaya observando que andamos en esa dirección.
A. Rondón Velázquez
Un hábito extendido de nefastas consecuencias
Entre los factores que inciden negativamente en la
disciplina económica y financiera y que afectan al Estado
Revolucionario, están algunos que parecen sencillos, pero que
encierran una fuerte dosis de antirrevolución.
Uno de ellos, sencillito, es que cualquier ciudadano
que necesite mandar a hacer una pieza de algún equipo, primeramente
choca contra el muro del "objeto social". En la gran mayoría de los
talleres estatales no se pueden hacer legalmente arreglos o trabajos
a particulares, y mucho menos cobrarlos en efectivo, y he ahí donde
comienza el fenómeno, pues después de "convencer" a algún mecánico,
tornero u otro empleado para que le hagan el trabajo, ocurre que
dicho trabajo lo harán "clandestinamente", pero utilizando la
electricidad, las máquinas, herramientas y a veces los propios
materiales del Estado, incluso cobrando el salario, pues lo más
probable es que lo hagan dentro de la jornada laboral, que en raras
ocasiones tiene contenido para las ocho horas, y para colmo lo que
cobren por el trabajo va a parar al bolsillo particular del operario
y quizás a otros del taller, convirtiéndose este problema en un
hábito con sus nefastas consecuencias.
Es sabido que si alguien se acostumbra a ingresos
adicionales nunca se conformará con perderlos.
Se hace necesario entender que muchos ciudadanos,
una vez más que otra, ya sea porque son dueños de camiones,
tractores, turbinas, automóviles, motocicletas y hasta lavadoras y
otros bienes, necesiten periódicamente del servicio de talleres. Los
pillos lo saben, les hacen el trabajo y se cogen el dinero. Las
administraciones estatales no deben permanecer impasibles ante esta
realidad.
Si al inicio de la Revolución apoyamos las
nacionalizaciones precisamente para que las recaudaciones fueran a
las arcas del Estado y este las utilizara y redistribuyera en
beneficio social, ahora en la práctica muchos talleres
nacionalizados o surgidos después de 1959 han regresado a ser
propiedad privada, pues las recaudaciones no van para el Estado
(empresas, establecimientos, etc.) sino para los bolsillos de
particulares. Así estamos regresando al capitalismo. No olvidemos
que la práctica es el criterio de la verdad.
T. R. Tur Rivera
Vindicación de la Metrología
Aunque me gradué de Física Nuclear, he dedicado casi
la mitad de mi vida a la Metrología. A ella llegué sin conocerla
previamente, y a estas alturas, sé que consagraré lo que me queda
por vivir al desarrollo de esta ciencia, a la elevación de la
cultura metrológica de la sociedad y al incremento de la percepción
social de su importancia.
Por eso me atrevo a pedir prestado el título a
nuestro José Martí para poner, como también él dijo alguna vez,
nuestra ciencia "en boca de todos".
Y es que la Metrología, la ciencia de las
mediciones, está tan relacionada con la vida común de los
ciudadanos, sea cual fuera su profesión, gusto o preferencia, que
apenas se aprecia en su justa medida, o se tiene en cuenta.
Si en una situación hipotética le dieran a usted
tres minutos para que recuerde un día de su vida en el que no haya
tenido que hacer una medición para tomar alguna decisión,
seguramente no encontrará ninguno; pero incluso entonces, habrá
mirado su reloj para saber el tiempo que le queda para responder.
Detrás de cada decisión importante en su vida hay
una medición, hecha por usted mismo, o por otra persona. Por
ejemplo: cuando un niño nace, lo miden y lo pesan. De los resultados
de estas y otras mediciones los doctores infieren su estado de salud
general, y deciden su alta médica o su ingreso a cuidados
especiales. Y así será en lo adelante, durante toda su vida y cada
vez que necesite de atención médica.
Después, los cobros por los servicios de agua, gas,
electricidad y teléfono dependerán de las lecturas que hagan los
lectores-cobradores; comprará los productos alimenticios y de aseo,
o los portadores energéticos, a un precio que depende de su masa,
volumen o capacidad, y la ropa, en dependencia de su talla. Cuando
oiga las noticias sobre la economía, tendrá una idea de la situación
existente a partir de las cantidades de producción, las razones de
intercambio o las posibilidades de ahorro. En su vida profesional,
en sus momentos de ocio e incluso ante situaciones de litigio,
tendrá que hacer mediciones, como habrá que hacerlas para lograr las
comunicaciones, en el comercio internacional, en los eventos
deportivos y hasta para la defensa del país.
Al final de su vida, otras mediciones indicarán la
muerte física del individuo y las dimensiones apropiadas para su
ataúd.
Ahora bien. Existen especialistas para los cuales
las mediciones son su ocupación más importante, porque las utilizan
para certificar la calidad de los productos de todo tipo, y otros,
para los cuales su ocupación más importante es garantizar que todas
las mediciones se hagan con la calidad y la exactitud que requiere
el uso que se le dará al resultado. Estos últimos son los metrólogos,
que en Cuba forman un ejército de regulares proporciones dedicado a
garantizar la uniformidad de las mediciones y a proteger a los
consumidores. Y como no hay obra completa si no se alista en ella el
corazón ardiente de una mujer, en este ejército más del 50% de los
especialistas, técnicos y profesionales, es mujer.
El "cuartel general" de los metrólogos y las
metrólogas de Cuba es el Instituto Nacional de Investigaciones en
Metrología (INIMET), el mayor de los institutos nacionales de
Metrología del país, que en noviembre de este año estará cumpliendo
45 años. Forma parte del sistema de la Oficina Nacional de
Normalización (ONN), adscripta al Ministerio de Ciencia, Tecnología
y Medio Ambiente (CITMA).
El actual Instituto es heredero y continuador del
Centro de Investigaciones en Metrología, que fue creado por el Che
en el Ministerio de Industrias, y ha sido, es y será garante y
escuela de la Metrología cubana. Ha estado a la orden de la sociedad
en las buenas y en las malas. Ha sido defendido y mantenido por sus
especialistas, incluso en los duros años en los que se decidió por
parte de algunas administraciones eliminar las plazas de metrólogos
en sus organizaciones. Aun cuando declinó la calidad de la enseñanza
técnico-profesional sobre la especialidad, apostó por la continuidad
de la formación de los recursos humanos necesarios, y por elevar la
Metrología a planos superiores, razón por la cual apoya las cátedras
de la especialidad que se abren en las universidades cubanas y ha
presentado el diseño curricular de una Licenciatura y una Maestría,
después de haber auspiciado el primer diplomado en Metrología.
Y en estos momentos, cuando el Estado y el Gobierno
impulsan planes para potenciar la especialidad, cuando las líneas de
desarrollo científico-técnico y la lucha contra las ilegalidades y
las manifestaciones de corrupción exigen mediciones cada vez más
exactas, y la sociedad se ha convencido de la importancia de medir y
de medir bien, el país podrá seguir contando con el ejército de
metrólogos que tiene en el Instituto Nacional de Investigaciones en
Metrología y el resto de las instituciones en todo el país.
A. R. Hernández Leonard
Los servicios y los horarios
Leí el artículo de la periodista Lourdes Pérez sobre
los horarios de entidades de servicios y su no utilización adecuada
por la población, etcétera. Realmente esa es una mirada. Y es cierto
que el artículo toca toda una serie de entidades.
Otra mirada considero que es, si las personas, el
pueblo conoce ¿en qué horarios funcionan determinadas entidades? Por
supuesto que al no conocerlo y no existir INFORMACIONES VISIBLES en
sus puertas de entrada, UNO NO CONCURRE EN ESOS HORARIOS.
Ella situaba allí, los ejemplos de ETECSA en 19 y B,
Vedado. En sentido general considero que ETECSA al igual que la
Empresa Eléctrica, brindan información de los horarios en que
trabajan las entidades y la experiencia que tengo específicamente en
la Oficina de la Empresa Eléctrica de 42, que cuando he ido sobre
las 6:00 p.m., martes y jueves, ¡está funcionando!
Puedo contrastar esto con el caso de la Empresa de
Correos (nuevamente esta Empresa, en la mala atención al público) y
el Banco.
Según tengo entendido, los correos funcionan hasta
las 8:00 p.m. Sin embargo, me he fijado que no tienen el horario
puesto en sus puertas, por ende algunos céntricos, como el ubicado
en Línea y Paseo, cierra a las 6:00 p.m.
Similar situación sucede con los Bancos, algunos de
los cuales me he fijado que tampoco tienen el horario puesto en sus
puertas, esto facilita tener horario a libertad de las
administraciones y secciones sindicales. Puedo poner el ejemplo
específico de la sucursal bancaria que está en Galiano casi esquina
a Reina. Dicha sucursal funcionaba los sábados hasta las 5:00 p.m. y
significaba la solución de muchos problemas, para la población que
vive o transita por allí. Desde un buen día, pusieron un cartel que
cerraban los sábados a las 12 del día y más nunca han trabajado
hasta las 5:00 p.m.
¿No es obligatorio que las entidades tengan en lugar
visible su horario de funcionamiento?
¿No es responsabilidad de las administraciones a
todos los niveles, velar por ese logro de los horarios?
V. González Martínez
¿Cómo debe ser un buen profesor?
Escribo para dar mi opinión acerca de un tema tan
importante en nuestro país, la educación.
Actualmente en nuestras escuelas existen algunos que
dicen ser profesores, y no están suficientemente preparados para
enfrentarse a un grupo.
El educador no debe sentirse nunca satisfecho con
sus conocimientos. Debe ser un autodidacta que perfeccione
permanentemente su método de estudio, de indagación, de
investigación. Tiene que ser un entusiasta y dedicado trabajador de
la cultura. La autopreparación es la base del profesor. Es esencial
la disposición que cada compañero tenga para dedicar muchas horas al
estudio individual, su inquietud por saber, por mantenerse
actualizado, por mejorar su trabajo como educador.
Para llegar a ser un educador respetado por sus
conocimientos, hay que dedicar mucho tiempo a la lectura, al estudio
e incluso a sacrificar horas de descanso, si fuera necesario.
Solo me resta opinar que, sea un nuevo o un viejo
profesor, debe prepararse, porque en sus manos está el porvenir de
las nuevas generaciones de cubanos.
O. Jaume Fernández
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