Publicadas el 10 de octubre de 2008

Hay que aplicar la ley: han sido suficientes los consejos y alertas

Como todos conocemos hace bastante tiempo que venimos hablando, criticando, alertando, etc., etc., de lo dañinos que son para la Revolución y su avance las manifestaciones antisociales y delictivas, y tratando, por todos los medios persuasivos al alcance del Partido y nuestras organizaciones de masas, de hacerles conciencia de ello a quienes los cometen.

No obstante dichas manifestaciones continúan, la especulación con productos de las TRD, de los mercados agropecuarios, etc., con los precios lo menos altos que le es posible a nuestro Estado, ellos los revenden hasta el doble o más de ese precio al consumidor, que la mayoría de las veces se ve obligado a comprarlo porque dichos individuos, muchas veces en complicidad con algunos de los trabajadores de esos centros, ya "los retiraron de los mismos".

Por otro lado está lo que se roba, hay verdaderos almacenes de materiales de construcción y de otros productos en el mercado negro: cemento, grey, herrajes para agua, pintura, en galón y tanqueta, lo que usted necesite y se lo ofertan a las personas de manera descarada, no importa que uno parezca oficial de la Policía, ellos están por encima de la ley.

Somos del criterio de que esta situación no se va a resolver con consejos, ni llamadas de atención, y menos con campañas moralistas, hay que aplicar la ley.

En medio del aumento de los precios de los alimentos y del petróleo en el mercado mundial, de la escasez de los primeros, del bloqueo despiadado de siempre por parte del imperio, ahora se nos agregan estos "golpes atómicos" que nos ha dado la naturaleza.

El país está seriamente dañado, no solo en su fondo habitacional y en instalaciones estatales de todo tipo, sino en su estructura económica, por las afectaciones antes mencionadas, además de la agricultura, y porque la solución de todo esto depende de la fortaleza de la economía.

¿Puede el país permitir que ante esta situación se esté produciendo lo expresado anteriormente? ¿Puede permitir que cantidades de jóvenes y otros no tan jóvenes, estén realizando cualquier "cosa" menos aportar su esfuerzo a la sociedad que les garantiza a ellos y a su familia lo indispensable para vivir?

Nuestro país está en una situación extremadamente crítica, saldremos victoriosos de ella, eso no le quepa duda a nadie, ya lo hicimos en varias ocasiones, pero no debemos permitir que nos lo hagan más difícil: en la batalla por la recuperación tiene que participar todo el mundo.

De las situaciones críticas, como de las crisis, salen grandes soluciones, creo que es el momento de erradicar de una vez por todas estas conductas.

Recientemente Fidel ha planteado: "Más que nunca se impone la racionalidad y la lucha contra el derroche, el parasitismo y el acomodamiento. Hay que actuar con absoluta honestidad, sin demagogia ni concesión alguna a la blandenguería y el oportunismo".

Y Martí sentenció: "Ni indirectamente debe la sociedad humana alimentar a quien no trabaja directamente en ella".

Hoy más que nunca hay que cumplir el llamado de Raúl de ¡A trabajar duro!, pero no solo una parte de los miembros de la sociedad; sino todos, porque todos hemos recibido, recibimos y recibiremos las bondades de este maravilloso sistema socialista que tenemos.

"Gracias que tenemos una Revolución", dijo nuestro máximo líder; gracias a ti, Fidel, decimos nosotros.

R. Martínez Masdeu

¿Por qué una sola entrada en el cementerio de Colón?

Hago esta nota porque es algo insólito lo que vi. Fui a entrar al cementerio de Colón con mi abuela por la cuadra donde vivimos, para asombro mío me dice el custodio de la puerta que no puedo entrar, lo que siempre hace mi abuelita todos los domingos para ir a la tumba de mi tía, por la puerta más cercana a Zapata y 22. La justificación es que "ahora somos los del SEPSA los que estamos cuidando el cementerio, vaya y quéjese por 12 y 23", ya que pregunté si era por alguna actividad.

Me quedé un tiempo y vi a gran cantidad de personas mayores teniendo que dar la vuelta para poder entrar por 12 y 23. A otro señor mayor le dijo que no podía salir por esa puerta si no era en un vehículo. ¿Qué hizo? Esperó una guagua, le pidió al chofer que lo sacara y así no tuvo que ir de nuevo a 12 y 23.

Me pregunto: ¿Esto ayuda a la seguridad? Los carros salían sin ser revisados; ¿ayuda a las personas que van a rendir tributo a sus familiares más queridos? No hay sombra en todo el alrededor del cementerio, mi abuela no podía dar esa vuelta porque le podía dar una fatiga, en fin, no pudimos entrar.

Estoy seguro de que las cuatro entradas al cementerio las diseñaron para que las personas no tuvieran que caminar mucho. Creo que debieran revisar eso.

J. Montero

Sobre el cuidado del transporte urbano

Como es sabido el país se encuentra inmerso en la recuperación de los daños ocasionados por los desastres naturales, pero en la capital estamos olvidando algo muy importante, un logro para nuestra población: el transporte urbano, el cual ha mejorado mucho, pero no le estamos dando el mantenimiento adecuado, se encuentran sucios por dentro los techos y las paredes, poco a poco comienzan a deteriorarse. Es para bien de todos en general mantener este logro. Mi inquietud al dirigirme a ustedes es hacer una llamada de atención hacia ese bien colectivo tan importante, pues algunos choferes me han comentado que una vez que hacen entrega en sus respectivas terminales, no se les chequea el cuidado y limpieza del mismo. Creo que si no cuidamos lo que tenemos, de qué vale tanto esfuerzo.

O. Odalys

Terminal de ómnibus intermunicipal de calle 4, en la provincia de Santiago de Cuba

Irritante y sin control (abusivo) por llamar de alguna forma lo que en esta terminal sucede a diario. Voy a referirme específicamente al traslado hacia el municipio II Frente Oriental Frank País, por ser hasta donde tengo que viajar frecuentemente, aunque tengo entendido que el descontrol está generalizado en esta terminal.

En el referido lugar, la mayoría del personal que allí labora, despedidores, jefes de turno, jefes de tráfico, así como los conductores de camiones y camionetas y sus ayudantes, no conocen el respeto al público ni tampoco lo que en materia de precios está legislado.

El precio oficial de los camiones hasta el Municipio II Frente es de 3,00 pesos y de 5,00 pesos la camioneta, ambos en moneda nacional. Como es un lugar hacia el que viaja un gran número de personas, allí se concentran los conductores de estos carros, aprovechan la situación cuando peor está el transporte y se ponen de acuerdo con el que tiene que firmarles la hoja de ruta para salir y le pagan de 30 a 40 pesos por cada hoja de ruta firmada (son varios los que lo hacen por no decir casi todos), ejemplos de algunos: camión UDM 358, camión UDM 590, camión UDM 670, camioneta UDN 332, etc., etc., etc., de ser necesario podría incrementarle la lista.

Acto seguido que compran la firma, gritan los ayudantes y los cargadores voluntarios: hay un carro a 10 pesos; es de imaginar que se pierde la cola, se forma tremendo desorden y los que aspiramos que carguen un carro como está establecido tenemos que desistir de hacer el viaje o sencillamente pagar lo que manos inescrupulosas te arrancan del bolsillo, y hasta con maltrato porque te dicen que no te obligan a montar y que los carros son suyos. Aun así, aunque se proteste hay que abordarlos porque no hay otra vía, al poco rato sale otro carro pero el hecho se repite.

Esto sucede hasta aproximadamente el horario del mediodía porque a partir de las 2:00 p.m. el precio se duplica, piden de 20 a 30 pesos porque después de esta hora comienzan a disminuir los carros que hacen estos viajes.

Si te diriges al jefe de turno o a algún directivo, como en más de una ocasión lo he hecho, te miran con mala cara y te dicen que no es cierto lo que le dices, te dan la espalda o cualquier ilusa respuesta, por ejemplo, no había nadie en la cola (cuando esta siempre está colmada de público), no vienen a llenar la hoja de ruta, ese no es mi trabajo, quéjese donde usted le dé la gana, etc., etc., etc. En fin, cualquier cosa menos intentar ponerle fin al descontrol. No les conviene.

Pienso no será difícil comprobar lo que digo, solo con mandar personal encubierto que haga algunos viajes aparentes en esta terminal, y preferentemente en el horario de la tarde que es cuando peor se pone la situación.

Cuando el ómnibus que hace ese viaje (no es seguro, no siempre viene, y cuando lo hace es una o dos veces al día), va a salir, los primeros de la cola ya no alcanzamos asientos porque llenan este previamente con las amistades.

Otro es el caso de los carros que vienen clandestinos (no están autorizados a transportar pasajeros) los llamados balseros, que cargan a los mismos despiadados precios pero por la periferia de la Terminal. Estos "ilustres" no tienen hoja de ruta pero sí a veces son carros en mal estado técnico (ha habido más de un accidente), evaden el Punto de Control ubicado en la Autopista Nacional km 12 y continúan el recorrido habitual. Nadie, absolutamente nadie, los intercepta en sus fechorías, ni inspectores ni agentes del orden público. Se ha convertido en algo habitual.

N. Santiesteban Suárez

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