Puerto la Cruz y Petrocaribe

Joaquín Rivery Tur y Juvenal Balán (fotos)Enviados especiales de Granma

PUERTO LA CRUZ, 28 de junio.—Petrocaribe, el gran acuerdo energético a punto de ser suscrito por más de una decena de naciones de diferente grado de desarrollo, está desde ya vinculando su surgimiento a una ciudad que en buena parte debe su auge a encontrarse en un estado eminentemente petrolero como el de Anzoátegui.

Es simbólico, porque las largas costas de este estado apuntan precisamente hacia ese Caribe de tanta historia, de corsarios y piratas, de galeones llenos de oro y plata saqueados a sangre y fuego, de indígenas exterminados por la "civilización" europea, de intervenciones militares norteamericanas y de sublevaciones hermosas como cantos a la vida, productoras de pueblos nuevos, sin hábito de doblar la cerviz a pesar de amenazas y presiones.

Anzoátegui, con algo más de un millón de habitantes, es uno de los pulmones petroleros de Venezuela, en el cual la actividad relacionada con la extracción de hidrocarburos cobra importancia primordial. Situada prácticamente al lado de Barcelona, la capital estadual, con la cual y el municipio de Lechería prácticamente forma una sola urbe, Puerto la Cruz es el centro principal que se prolonga muchos kilómetros por la costa del Mar Caribe y parece como si palpitara de petróleo y mar.

Decir que Anzoátegui es eminentemente petrolero, podría engañar. Es igualmente un territorio de gran producción agrícola y un simple recorrido a lo largo de él, sin perder de vista el mar, lo señala también como un atractivo centro turístico.

No se puede dejar de lado, sin embargo, la producción automotriz, de materiales de construcción, la petroquímica, la pesca y la industria agroalimenticia, con lo que el estado adquiere un perfil variado.

Independientemente de que ese desarrollo podría hacer pensar en ausencia de pobreza, no es así, porque se ven aquí y allá cerros que en Venezuela parecen ser los imanes de la miseria.

En la Colina de los Cerezos, más conocida como El Hueco, la entrada recibe a cualquiera con un puesto médico de Barrio Adentro que está en proceso de instalación con la ayuda de vecinos como la abogada Arisleida Aguiar y el cubano José Ramón González, quien vive en Venezuela desde hace 54 años.

Son tan modestos los habitantes de ese lugar, que la televisión cubana no logró que una de las mujeres que por allí caminaban le diera una respuesta a causa del embarazo, de la cámara y del micrófono, mientras por ventanas y techos asomaban rostros infantiles apocados.

En la historia del Caribe, fundamentalmente, y de América Latina, Puerto la Cruz será conocida como el sitio donde nació Petrocaribe y se inició la independencia energética de un grupo de países cuyo desarrollo depende de todos los sentidos intrínsecos de la nueva entidad: voluntad política, comercio, solidaridad, complementariedad económica, tratamiento adecuado a las fuentes renovables de energía, cuidado del ambiente marino.

En el muelle mismo se encuentra la Terminal de Embarque de Crudo de Guaraguao, donde había en cola cinco supertanqueros esperando llenar sus bodegas de combustible. El primero de unos 150 000 barriles de capacidad y el último de medio millón.

Por lo que la prensa cubana pudo apreciar —llegó al lugar con una autorización dada sobre la marcha— los mecanismos de protección funcionan en forma afilada, pues inmediatamente salieron obreros y responsables a indagar y limitar los movimientos debido a que ellos no habían sido advertidos. Buena y alentadora lección.

Uno de los supervisores del Movimiento de Crudo y Productos recordaba la huelga petrolera impulsada por la contrarrevolución externa e interna en diciembre del 2002-febrero del 2003, y explicó que el mayor daño no fue causado en esa terminal por los sabotajes, sino porque los directivos enviaron a los capitanes de los buques que esperaban llenarse, mensajes con anuncios de que no había despacho y un motín en los muelles podría hacer peligrar a sus naves.

El 30% del personal —el sector ligado al paro contrarrevolucionario— no fue admitido de nuevo. El supervisor señaló que los antiguos directivos creyeron que PDVSA se paraba con su ausencia, y ahí salimos nosotros que no lo permitimos y estamos desde hace mucho tiempo trabajando con total normalidad.

Sobre la cumbre energética que se efectúa este miércoles y que les concierne muy directamente, fue breve y exacto: "Creo que la cooperación hace falta. Debemos unirnos para hacer un solo bloque político y energético y que nadie pueda quebrar nuestro desarrollo".

Entonces parecerá que el petróleo y sus derivados salidos de este nuevo acuerdo contienen en sí esos elementos de unidad latinoamericana que la historia viene gritando desde la época de Bolívar y Martí; se entenderá la razón por la que, desde lejos en el tiempo, el mundo de los desamparados de la tierra anda sacudiéndose de ataduras, y se comprenderá que las raíces del ALBA prendieron un poco más en el suelo y en el alma de todos.

 

 

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Servicio especial del Periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba sobre la Alternativa Bolivariana para las Américas. Año 2005.

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