Debemos
reconocer que la crítica y la autocrítica aún no se practican en la
medida necesaria en la vida cotidiana de las organizaciones de base
y organismos de dirección del Partido, a pesar de que ellas son un
instrumento esencial para enfrentar y resolver las debilidades y
deficiencias que se presentan en la actividad individual y colectiva
de nuestros cuadros y militantes, y muy especialmente en los
organismos de dirección y en las organizaciones de base.
[..] Es necesario que los organismos y organizaciones del Partido
continúen prestando una atención especial al cumplimiento riguroso
de esta norma de nuestra actividad partidista.
El Partido está dedicado a no retroceder en el camino de la lucha
contra lo mal hecho, contra todas las debilidades y deficiencias, y
a mantener con firmeza la exigencia y la disciplina a sus
militantes, a fin de que sirvan de ejemplo a imitar por toda la
sociedad.