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Coloquio Internacional
Memoria y Futuro: Cuba y Fidel De Portugal, Leandro Vale
Hombre de tablas tomar
JOEL MAYOR LORÁN
Cuenta con mucho orgullo que lo invitaron a la celebración
del cumpleaños de Fidel, a este coloquio organizado por la Fundación
Guayasamín. Incluso trajo un poema que le dedicó, porque su grandeza le
inspira. Personalmente, anhela un encuentro con el gran líder, confiesa.
Cosas de luchador, de gente de izquierda. "Cuba fue siempre un gran ejemplo
para todo el planeta de cómo se puede hacer una Revolución". Sostiene que a inicios de los sesenta era uno de los pocos
portugueses que entraban diariamente a la Embajada cubana en Lisboa. Su
amistad con el Encargado de Negocios lo acercó a nuestro archipiélago. La
nueva obra le atrajo y ya no pudo sino estrechar más los lazos, visitar el
país, hacer nuevos amigos como los Comandantes Pedro Trigo y Bernabé Ordaz,
volver una y otra vez. Se precia de no ser el único seguidor de la rebeldía de este
pueblo. Asegura representar a "un gran sector de la sociedad portuguesa que
apoya a Cuba y desea que el Comandante en Jefe aparezca lo más rápido
posible, ya restablecido". De modo que también participa en la batalla por la verdad.
"Con la cooperación de la embajada de Cuba en Lisboa escribí una pieza de
teatro sobre el escandaloso juicio a los Cinco. La nombré SOS en Miami.
Al terminar el texto, me pidieron llevarlo a escena. Nos preparamos para
montar el espectáculo en la escuela de Coimbra, con mi compañía Teatro en
Movimiento. "La llevaremos por todo el país. Luego, la vamos a presentar
en el Festival Internacional de Teatro de La Habana, y a continuación
emprenderemos un periplo por Venezuela, Uruguay y otras naciones de América
Latina. La dirección del teatro de la Universidad de Coimbra la rechazó. En
esta ciudad impera hoy la derecha. Por eso, es allí donde vamos a iniciar
esta Revolución". Para él, es preciso resistir, defender aquello en lo que uno
cree, apelar al teatro como un arma muy fuerte (cuando se emplea con
honestidad). Dice que muchos han arriado sus banderas, pero varias décadas
de lucha le han enseñado a no cejar. Le quedan razones suficientes, tanto en
la península como allende los mares. |