Consultas  Médicas

Una enfermedad de la piel

Cromomicosis

José A. de la Osa

A comienzos del siglo XX, en 1914, un médico alemán residente en Brasil, Max Rudolph, hizo la primera descripción de la cromomicosis, una enfermedad crónica de la piel y tejido subcutáneo, producida por la inoculación traumática de diversas especies de hongos, y que se caracterizó clínicamente por lesiones en forma de nódulos cutáneos, y también engrosadas y con úlceras, acompañadas en ocasiones de prurito (picazón).

Foto Cao Doctora Coset Ortiz Arrillaga.

La doctora Coset Ortiz Arrillaga, especialista de primer grado en Dermatología, quien se desempeña en el Hospital Universitario Calixto García, de La Habana, indica que esta afección se denomina así (uno de los significados de "cromo" es "color") por ser causada por un tipo de hongo que produce pigmentos.

¿Es uno o son varios sus agentes causales?

—Son varios y pertenecen a una familia llamada "hongos dermatiáceos", que se encuentran mayoritariamente en zonas con climas calurosos y en áreas rurales donde prevalecen suelos secos y escasas precipitaciones.

—¿Cuáles son sus vías principales de transmisión?

—Se transmite por inoculación traumática, es decir, por raspones, puyazos o cortadas en la piel de trabajadores y habitantes en el campo que suelen andar descalzos o con calzado descubierto. En la literatura médica se han descrito también casos de diseminación por vía sanguínea.

¿Se conoce el tiempo promedio de incubación?

—La lesión inicial aparece varios meses después de la inoculación del germen.

—¿Hay personas que presentan una mayor susceptibilidad, digamos genética, al padecimiento de la cromomicosis?

—Sí, se ha encontrado que algunas familias tienen una cierta predisposición genética a desarrollar la cromomicosis, si están expuestas a ese microorganismo. En cambio otras personas, que al parecer no tienen ese factor hereditario, no se enferman aunque estén en contacto con esos hongos.

—¿Su incidencia es mundial? Y de paso, si no existieran estadísticas, ¿cuál es su comportamiento en Cuba al menos desde su experiencia clínica?

—La enfermedad se encuentra ampliamente distribuida en el planeta, con mayor frecuencia, como te decía, en zonas tropicales y subtropicales. En América Latina su prevalencia es considerable. En cuanto a Cuba, por experiencia en nuestra práctica clínica, diría que es una dolencia poco frecuente. No obstante, es importante que la población la conozca y, en especial, el personal médico la tenga presente, lo que contribuye decisivamente a realizar un diagnóstico temprano de la enfermedad.

—Una precisión, de los casos atendidos por usted, ¿cuál ha sido el tiempo promedio entre la aparición de las lesiones y el diagnóstico de cromomicosis?

—Aproximadamente un año. En general estos pacientes llegan a consulta con lesiones cutáneas en etapas avanzadas.

—¿Este padecimiento aqueja por igual a personas del sexo masculino y femenino y de cualquier edad?

—Es más común en hombres mayores de 20 años, y menos frecuente en mujeres y niños. Esto quizás es debido a cuestiones ocupacionales ya que predomina en campesinos, leñadores, carpinteros.

—¿Qué zonas del cuerpo suelen verse afectadas con mayor frecuencia?

—Los miembros inferiores, es decir pies, piernas y muslos, y generalmente las lesiones se presentan en un solo miembro. En menor medida aparecen también en miembros superiores.

—¿Ante qué primeras manifestaciones debe consultarse al médico?

—Ante la presencia de lesiones eritematosas (manchas rojas), nódulos, acompañados de picazón, en pacientes que han recibido heridas en la piel o rasguños causados fundamentalmente por utensilios u objetos de madera.

—¿Qué exámenes se requieren para el establecimiento de un diagnóstico de certeza?

—Ante todo el examen clínico del paciente, que es el sustento principal de nuestra práctica médica. El diagnóstico se corrobora con un exudado micológico y la biopsia de piel.

—¿Cuál es el tratamiento de elección en estos pacientes?

—Existen múltiples líneas de tratamientos que pueden ser medicamentosos o quirúrgicos. En cuanto a fármacos se indican con mayor frecuencia antimicóticos por vía oral. Si las lesiones son pequeñas se puede realizar la criocirugía.

—¿Las lesiones que se originan en la piel son curables o solo controlables?

—En general son curables, lo que estará en dependencia del tiempo de evolución de la enfermedad y de la extensión de las lesiones causadas al paciente.