Italia
mostró fútbol, tal vez no para repetir la corona del 2006, pero los
actuales campeones se lucieron acorde con el prestigio de esa
nación. La pésima imagen que habían dejado en los amistosos previos
al Mundial quedó en el olvido, aunque todavía les falta mucho para
aspirar a su quinta Copa.
De inicio, los hombres de Lippi movieron el balón
como brasileños, en gran medida por las buenas maneras de Daniele De
Rossi y el descaro de Simone Pepe, un interesante extremo, con
admirable potencia física y gran capacidad para moverse por las dos
bandas.
No obstante, el juego de los transalpinos tuvo
muchos problemas en la continuidad, motivado sobre todo porque
Riccardo Montolivo fue demasiado irregular: dinámico y creativo en
los compases iniciales, e impreciso en el complemento,
Este detalle lo notó Italia, que dependió en exceso
de las ideas del toscano, como usualmente depende de la inspiración
de Pirlo, ausente por lesión.
Precisamente la paulatina desaparición de Montolivo
agigantó a Paraguay, muy bien parado todo el encuentro, que encontró
el gol gracias a un libre directo que cobró Aureliano Torres y
cabeceó Antolín Alacaraz por encima de la defensa europea.
Hasta
ahí llegó la osadía italiana, que sucumbió ante el orden de los
paraguayos y salió al complemento con la mala noticia del cambió de
Buffon, resentido de las molestias que pusieron en duda su
participación mundialista.
Sin embargo, dicen que más sabe el diablo por viejo
que por diablo, y Lippi, con todo respeto, acumula una basta
experiencia en estos menesteres. Por ello, metió en la cancha al
también veterano Camoranesi y cambió de banda a Pepe, movimientos
que dieron más fluidez al juego de los campeones.
Así, Italia se fue por el empate y lo encontró en un
tiro de esquina, gracias al error de Justo Villar, quien salió de
feria y dejó libre a De Rossi, autor de un gol con aires de bálsamo.
De ahí al final, italianos y paraguayos apenas se
hicieron daño, salvo un potente disparo del volante sudamericano
Enrique Vera, que pasó cerca del marco defendido por el suplente
Federico Marchetti.
Por el lado de los europeos hubo más deseo de buscar
la victoria, pero no concretaron ninguna ocasión clara, en gran
medida porque delante tuvieron a la selección sudamericana más
italianizada.