Estadio: Green Point, Ciudad del Cabo
Asistencia: 62 869
Árbitro: Benito Archundia Téllez (México)

Alineaciones. Italia (ITA): 1. Gianluigi Bufón (12. Federico Marchetti, 45); 4.
Giorgio Chiellini, 5. Fabio Cannavaro, 3. Domenico Cristito, 19.
Gianluca Zambrotta; 22. Riccardo Montolivo, 6. Daniele De Rossi, 11. Alberto Gilardino (10. Antonio Di Natale, min. 72), 15. Claudio Marchisio (16. Mauro Camoranesi, min. 59); 9. Vincenzo Iaquinta, 7. Simone Pepe. DT Marcello Lippi. Paraguay (PAR): 1. Justo Villar; 21. Antolín Alcaraz, 14. Paulo Da Silva, 3. Claudio Morel, 6. Carlos Bonet;  16. Cristian Riveros, 15. Victor Cáceres, 17. Aureliano Torres (11. Jonathan Santana, min. 60), 13. Enrique Vera; 19. Lucas Barrios (7. Óscar Cardozo, min. 76), 18. Nelson Haedo Valdez (9. Roque Santa Cruz). DT Gerardo Martínez. Goles: min. 39 Antolín Alcaraz (PAR). min. 63 Daniele De Rossi (ITA)

 

VS.
Italia se mira en el espejo

Aliet Arzola Lima, estudiante de Periodismo

Italia mostró fútbol, tal vez no para repetir la corona del 2006, pero los actuales campeones se lucieron acorde con el prestigio de esa nación. La pésima imagen que habían dejado en los amistosos previos al Mundial quedó en el olvido, aunque todavía les falta mucho para aspirar a su quinta Copa.

De inicio, los hombres de Lippi movieron el balón como brasileños, en gran medida por las buenas maneras de Daniele De Rossi y el descaro de Simone Pepe, un interesante extremo, con admirable potencia física y gran capacidad para moverse por las dos bandas.

No obstante, el juego de los transalpinos tuvo muchos problemas en la continuidad, motivado sobre todo porque Riccardo Montolivo fue demasiado irregular: dinámico y creativo en los compases iniciales, e impreciso en el complemento,

Este detalle lo notó Italia, que dependió en exceso de las ideas del toscano, como usualmente depende de la inspiración de Pirlo, ausente por lesión.

Precisamente la paulatina desaparición de Montolivo agigantó a Paraguay, muy bien parado todo el encuentro, que encontró el gol gracias a un libre directo que cobró Aureliano Torres y cabeceó Antolín Alacaraz por encima de la defensa europea.

Hasta ahí llegó la osadía italiana, que sucumbió ante el orden de los paraguayos y salió al complemento con la mala noticia del cambió de Buffon, resentido de las molestias que pusieron en duda su participación mundialista.

Sin embargo, dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo, y Lippi, con todo respeto, acumula una basta experiencia en estos menesteres. Por ello, metió en la cancha al también veterano Camoranesi y cambió de banda a Pepe, movimientos que dieron más fluidez al juego de los campeones.

Así, Italia se fue por el empate y lo encontró en un tiro de esquina, gracias al error de Justo Villar, quien salió de feria y dejó libre a De Rossi, autor de un gol con aires de bálsamo.

De ahí al final, italianos y paraguayos apenas se hicieron daño, salvo un potente disparo del volante sudamericano Enrique Vera, que pasó cerca del marco defendido por el suplente Federico Marchetti.

Por el lado de los europeos hubo más deseo de buscar la victoria, pero no concretaron ninguna ocasión clara, en gran medida porque delante tuvieron a la selección sudamericana más italianizada.

 
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