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Un sabinazo de domingo
Sonia
Sánchez
sonia.sh@granma.cip.cu
Joaquín Sabina llegó con
la brisa fresca a la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, cual
Quijote con sonetos en lugar de lanzas. El popular español vino esta
vez a La Habana sin guitarra —al menos públicamente... y al menos
hasta ayer—, pero así y todo hizo retumbar mediante sus
endecasílabos los adoquines coloniales.
Sabina firma autógrafos.
La "sabinamanía" selló
el prólogo habanero de los "quince" de la Feria con su libro Ciento
volando de catorce, un título que ya el poeta Gabriel Celaya
junto con Amparo Gastón había publicado en 1953, pero con el deseo
de buscar canciones en los vientos de su musa, y que Sabina usa ahora
con la intención de buscar sonetos, esa forma reina en las
tradiciones de la poesía escrita.
"Creo
que nadie ha celebrado mejor que yo un cumpleaños", dijo ante un
auditorio mayoritariamente joven que desbordaba la sala Nicolás
Guillén y que le cantó junto al trío Baconao felicidades por su 57
cumpleaños (Ubeda, comunidad autónoma de Andalucía, España, 1949).
En la velada presidida por
el ministro de Cultura Abel Prieto; el presidente del Instituto Cubano
del Libro, Iroel Sánchez; la directora del sello editorial Arte y
Literatura, Elizabeth Díaz; y los poetas Guillermo Rodríguez Rivera
y José Luis Serrano, los organizadores —quienes no pudieron
mantener en secreto la festiva efemérides— le obsequiaron un gran
pastel con una vela azul.
Un verdadero arrebato juvenil originaron los sonetos de Sabina.
El autor de discos tan
populares como Inventarios (1978), Malas compañías
(1980) y Alivio de luto (2005), el más reciente, se mostró
sorprendido por "el milagro que me parece que haya esta especie de
avalancha en un día de mal tiempo en una isla de la que los
periódicos del mundo hablan poco y mal. Deberían saber que aquí las
gentes hacen avalanchas por oír sonetos, por comprar libros, con
mucho viento...".
Alegre, irreverente,
procaz, lanzó al auditorio un ramillete de algunos de los poemas
contenidos en el volumen publicado por la editorial Arte y Literatura,
ante los vítores de la muchedumbre.
"Por
ajustar más: no un cantante metido a poeta sino un poeta metido a
cantante" escribió Luis García Montero en el prólogo de este
poemario de 100 sonetos que reflejan el mundo a lo Sabina, asediado
ayer por una multitud que intentó a como fuere llevarse un
autógrafo. |