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Isaac Rosa, novelista español
La escritura como intención de participación social
LIRIANS GORDILLO
Estudiante de Periodismo
Isaac
Rosa al fin está en La Habana. Es uno los escritores jóvenes más
prominentes de la hora actual española. El año pasado mereció con El
vano ayer, el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en
Caracas. Accesible y franco, concedió esta entrevista.
¿Qué significó para
usted presentar El vano ayer en esta Feria?
"Esta
es la primera vez que vengo y es muy importante para mí; yo tenía
referencia de la Feria del Libro de La Habana a través de autores
españoles que han estado aquí, de gente que ha venido como
visitante. Sé que sigue siendo un referente en América Latina y yo
estaba muy interesado en venir y que estuviera aquí mi libro, al
alcance de los lectores. Deseaba esta presentación, además de por
motivaciones personales, porque quería conocer la opinión de los
lectores cubanos. El Premio Rómulo Gallegos me ha dado la oportunidad
de llegar a lectores de otros países, pero los latinoamericanos me
interesan mucho como escritor y muy especialmente los lectores de
Cuba."
¿Por qué este
interés por el público cubano?
"Sé
que leen mucho y con criterio y solo hay que ver en este evento la
aglomeración de personas, la demanda de libros. A mí me interesa
mucho la opinión de este tipo de lector que supongo será un público
exigente que es lo que voy buscando para mi novela."
¿Cómo usted refleja
el franquismo en su novela; de cierta manera pudiera ser la visión de
su generación?
"Generalizando
un poco, mi generación realmente desconoce casi todo sobre el
franquismo a estas alturas; 30 años después de haber muerto Franco,
todavía en los centros de enseñanza sigue sin estudiarse la Guerra
Civil o el franquismo, a no ser que un profesor tenga especial
interés y te explique. Aunque está en el programa normalmente, el
curso se acaba sin que los estudiantes hayan llegado al tema, por lo
cual salen de la enseñanza secundaria sin saber realmente nada de la
historia de España. El desconocimiento es grande y hay una parte de
mi generación, que aunque no es mayoritaria, pero sí bastante
amplia, se está cuestionando el tratamiento a ese pasado y el
discurso que hemos heredado, impulsando en España todo un movimiento
asociativo de recuperación de la memoria histórica."
Usted es periodista de
formación, ¿ha influido de alguna manera la profesión en su
literatura?
"Sobre
todo estar en contacto más allá de la profesión con el propio
lenguaje periodístico, que creo que a veces es muy peligroso para un
escritor. El lenguaje periodístico al final está construido a partir
de unas estructuras y un vocabulario nada inocentes; a veces lleva una
forma, una inercia un poco plana que a mí tampoco me interesa mucho."
Ha escrito teatro,
ensayo y novela, ¿prefiere algún género en particular?
"Me
siento más cómodo haciendo novela, me siento más libre en un tipo
de novela que puede ser El vano ayer, cercano a ciertos
planteamientos de ensayo. Mi elección por este género tiene que ver
con la percepción que tengo del público. No escribo por una mera
cuestión estética, ni por pasar a la historia de la literatura;
tengo una intención de participación y de intervención social en mi
mundo, en mi entorno y en los problemas que hay y veo. La novela sigue
siendo el cauce mejor para eso, es la mejor intermediación para
llegar a los lectores porque es un género masivo, más publicado y
también más leído. Es muy importante la forma en que los lectores
reciben la novela, su información, sus conceptos y valores."
¿Qué pudiera definir
su obra?
"Creo
que todavía no puedo aferrarme a dar una definición de la identidad
de mi literatura. Tengo dos novelas muy distintas una de otra no por
una voluntad de innovar, sino por mi propia maduración como escritor.
No creo haber alcanzado un grado de madurez como para decir este es el
tipo de literatura que quiero, aunque voy encontrándola. Sería esa
que busca una relación con el lector. Por eso te decía que me
interesaba el público cubano, porque se parece bastante al tipo de
lector que busco: exigente, difícil, que no cede ante trucos, ante
efectismos del autor como ocurre con otro tipo de lector más cómodo
y perezoso." |