Cubanos en la cima; ¡toda una hazaña!

Sigfredo Barros y Ricardo López Hevia (fotoS), enviados especiales

SAN DIEGO.—Japón impuso su mejor pitcheo, acompañado de una ofensiva oportuna, para superar a la selección cubana, 10-6, y adueñarse del título de campeón del Primer Clásico Mundial.

Foto: Ricardo López HeviaCuba se había colocado a una carrera de la igualada en el octavo gracias a un cuadrangular de Frederich Cepeda —bateó de jit en todos los juegos del equipo—, pero los nipones aumentaron la diferencia en el inning de la despedida, apoyados en dos batazos a la hora buena, de Ichiro Suzuki (frente a Palma, quien había retirado a once rivales en línea) y del emergente Kosuke Fukudome, un sencillo que remolcó dos carreras, y un fly de sacrificio.

Para cerrar, el mentor Sadaharu Oh apeló al segundo jugador de Grandes Ligas presente en esta final, el derecho Akinori Otsuka (Rangers de Texas), quien sacó los dos outs del octavo y, luego de permitir una, ponchó sucesivamente a Michel y Yulieski, los outs 26 y 27.

Pese al revés ante el mejor seleccionado presentado jamás por Japón, lo realizado por nuestros peloteros puede calificarse de toda una hazaña: llegar a la final de un torneo elite en el cual participaron más de 160 jugadores de Grandes Ligas, derrotando a los poderosos conjuntos de Venezuela, Dominicana y Puerto Rico, los dos primeros favoritos de muchos especialistas.

Foto: Ricardo López HeviaHiginio mantuvo la que ha sido su alineación regular contra pitcher derecho, con Ariel Borrero y Cepeda, uno detrás de otro. Sadaharu Oh mantuvo la suya, con una única excepción: colocó al estelar Ichiro Suzuki en el tercer turno, después de pegarle 3 jits al pitcheo sudcoreano en el partido de semifinales.

Cuba resultó ganadora en el lanzamiento de moneda para rifar el home club; curiosamente, las cinco victorias criollas fueron jugando como visitador.

Japón abrió agresivo y sin sacar la bola del cuadro marcó dos carreras frente a Ormary, gracias a un par de infield jits por el campo corto, un robo de bases y el pelotazo a Tamura propinado por Odelín, quien fue víctima de un cañonazo del octavo bate Toshiaki Imae al central con el cual entraron dos más.

La ventaja lucía grande, mucho más contra un pitcher como Daisuke Matsuzaka, quien se presentó con su bola rápida a 96 millas, bien combinada con una curva a 82 que saca de balance a los rivales. Al final esa diferencia de cuatro resultó decisiva.

En el octavo episodio, Cepeda agarró un envío y lo propulsó hacia los graderíos del left, un batazo que levantó de sus asientos a todo el mundo, pues acercaba a Cuba, ahora perdiendo por la mínima (5-6). Lamentablemente, faltaron cerradores efectivos, como el nipón Otsuka, y por ahí se fue la posibilidad del empate y el posible triunfo.

TRES CUBANOS EN EL TODOS ESTRELLAS

El camarero Yulieski Gourriel, junto al designado Yoandy Garlobo y al lanzador derecho Yadel Martí fueron seleccionados para integrar el equipo Todos Estrellas, mientras el serpentinero japonés Daisuke Matsuzaka resultó el Jugador Más Valioso.

Los restantes miembros del conjunto estelar fueron: receptor, Tomoya Satozaki (JAP); 1b: Seung-Yeop Lee (KOR); SS: Derek Jeter (EUA); 3b: Adrián Beltré (DOM); Jardineros: Ken Griffey Jr. (USA), Jong-Beom Lee (KOR) e Ichiro Suzuki (JAP), Lanzadores: Yadel, Matsuzaka y Chan-Ho Park (KOR).

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21 de marzo de 2006