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San Diego nos saluda SAN DIEGO, California.— Después de cumplir con sus respectivas misiones en el Petco Park, tres cansados periodistas cubanos desafían la temperatura de unos 10 grados y emprenden el camino hacia el hotel Gran Hyatt Manchester, donde están alojados junto a los peloteros. San Diego es una gran ciudad, la segunda del estado de California, y en una noche de sábado sus calles están abarrotadas de gente con ganas de divertirse o de ver buen béisbol. Muchos van hacia el Petco Park con la intención de presenciar el choque Japón-Sudcorea. Uno de mis compañeros anda con el mono deportivo que lleva el nombre de Cuba en la espalda. Y unos tras otros, los transeúntes comienzan a felicitarnos, en inglés y español: ¡Congratulations! ¡Felicidades! Un joven, evidentemente mexicano por el hablar, nos grita: ¡nosotros jodimos a los gringos. Ganen ahora por nosotros!
Otro, norteamericano, nos dice: ¡good game! Cuba is the best team (Buen juego, Cuba es el mejor equipo). Llegamos al comedor del hotel y una señora, acompañada de una niña, nos dice: "Dígale a esos muchachos que me siento muy orgullosa de ellos.Soy cubana, me sacaron cuando era una niña, casi al bajar Fidel de la Sierra, y no sé cuanto daría por visitarla tierra donde nací." Se nombra Elba Caridad Lasoncel, nacida en La Habana y criada en Cienfuegos. Me aclara que la niña es su nieta: "estoy batallando con ella para que hable español" y me cuenta que, a pesar de su lesión en el cuello, brincó de alegría cuando cayó el out 27 del choque vs. Dominicana. No se le puede pedir más a San Diego. La alegría de una victoria, la satisfacción de recibir decenas de saludos al caminar por sus calles y el comprobar que la Patria nunca se olvida, por mucho tiempo que se viva fuera de ella. (Sigfredo Barros)19 de marzo de 2006 |