Hoy en el Petco Park

Cuba ¡a tocar el cielo!

Ormary o Norberto vs. Matsuzaka. Final entre Asia y América

Sigfredo Barros y Ricardo López Hevia (fotos), enviados especiales

SAN DIEGO, California.—Nadie esperaba una final como la de hoy. Muchos eran los favoritos para discutir el título. Pero por mérito propio, por el empuje de sus jugadores, dos naciones reconocidas como potencias en el ámbito internacional, Cuba y Japón, saldrán a la grama del Petco Park en busca del trofeo de campeón del Primer Clásico Mundial de Béisbol.

Foto: Ricardo López HeviaHabría que escribir páginas y más páginas acerca del extraordinario desempeño de la selección cubana a lo largo de este torneo. Solo a coraje no se gana y nuestros peloteros —al decir de un conocedor profundo de este béisbol, el dominicano Juan Marichal—, "no tienen nada que envidiarle a los de Grandes Ligas. Conocen a la perfección los fundamentos, juegan con elegancia y entrega".

Ayer, antes de la última sesión de entrenamiento aquí, el mentor Higinio Vélez nos dedicó unos minutos de su tiempo para analizar el partido de hoy. "Japón fue el único equipo capaz de vencernos dos veces en el pasado quinquenio. Son tenaces y disciplinados, cuentan con un pitcheo excelente y su ofensiva está liderada por siete zurdos. Tenemos que analizar con cuidado todas las variantes, si les ponemos un derecho de bolas movidas (Ormary) o un zurdo que le lanza bien a los bateadores de esa mano (Norberto). Pero, sea quien sea, saldremos a ganar."

Los nipones llegaron hasta la final de puro milagro. Fueron derrotados dos veces por Sudcorea y perjudicados en su enfrentamiento ante EE.UU. por el mismo árbitro que estuvo detrás del plato en el partido Cuba-Dominicana, Bob Davidson. Pero, ya en la semifinal, desbancaron al invicto Sudcorea, a cuyo pitcheo (que había permitido solo 8 carreras en 60 innings), le marcaron cinco en una sola entrada, la séptima.

Sadaharu Oh anunció a su estelar Daisuke Matsuzaka para abrir, quizás pensando en el triunfo alcanzado frente a Cuba en los Juegos Olímpicos de Atenas. El derecho japonés tira duro —llega a las 96 millas—, y posee control suficiente para bordear las esquinas con su slider y el cambio de velocidad. Será, sin duda, un duro escollo. Pero los bateadores cubanos no le temen a Matsuzaka. Osmani Urrutia afirmó que "lo conocemos. Pero como te dije en Cuba, no la tira por debajo de la tierra. Ya le ganamos al venezolano (Santana), al puertorriqueño (Dicky González), le pegamos seis jits al dominicano (Bartolo Colón). Sea quien sea, nosotros vamos con todo a conseguir la última victoria".

FINAL INESPERADA

El diario local The San Diego UnionTribune se preguntaba ayer: ¿quiénes son estos peloteros cubanos que fueron capaces de derrotar a un conglomerado de estrellas de Grandes Ligas, liderados por dos ganadores del Jugador Más Valioso (Miguel Tejeda y Albert Pujols) y dos pitchers con el trofeo Cy Young (Johan Santana y Bartolo Colón)? Norteamérica habrá inventado el béisbol pero en el Caribe lo perfeccionaron.

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19 de marzo de 2006