Se le ganó a un equipazo

Cuba consiguió un resultado que muchos no esperaban, derrotar por margen de dos carreras a un verdadero equipazo como República Dominicana, formado íntegramente por jugadores de Grandes Ligas, y se ganó el derecho a discutir el título del Primer Clásico Mundial de Béisbol

SIGFREDO BARROS, ENVIADO ESPECIAL

SAN DIEGO, California.- Cuba consiguió un resultado que muchos no esperaban, derrotar por margen de dos carreras a un verdadero equipazo como República Dominicana, formado íntegramente por jugadores de Grandes Ligas, y se ganó el derecho a discutir el título del Primer Clásico Mundial de Béisbol.

¡Cuba a la final del Clásico Mundial de Béisbol! Foto: REUTERSMás de un héroe tuvo esta, la más importante victoria de la pelota cubana en los últimos 47 años. Desde Yadel Martí con su control impresionante para contener durante cuatro innings a una tanda de bateadores impresionante, hasta Osmani Urrutia con su jit de oro para remolcar la ventaja, pasando por Pedro Luis Lazo, todo coraje en el montículo, propinándole un ponche a un jonronero como Alfonso Soriano para el out 27.

Todos los reporteros reunidos aquí no salían de su asombro, pues la modesta Cuba –a la cual muy pocos le concedían posibilidades de avanzar siquiera a la segunda ronda—, está ahora en la cima de esta difícil competencia, la más dura que ha enfrentado el béisbol cubano jamás.

Visible el coraje que enseñó toda la selección cuando Dominicana tomó el mando de las acciones por un doble error de Yulieski Gourriel, primero en fildeo y luego en el tiro a la inicial, sobre un noble roletazo del antesalista Adrián Beltré. Otra vez le regalábamos una carrera a los quisqueyanos, tal y como ocurrió en el anterior choque en el Hiram Bithorn.

Pestano felicita a Lazo tras cerrar un difícil octavo inning, frente a la tanda fuerte de Dominicana, en el primer partido semifinal, ganado por Cuba 3-1. (Foto: AP)Pero la estirpe de campeones no los dejó amilanarse y salieron como tigres a borrar la desventaja, mínima pero ventaja al fin. Y como donde las dan las toman, el propio Yulieski abrió fuego con una conexión por tercera que Beltré cogió de lado y tiró mal a la inicial. Higinio movió el banco y envió a Eriel de emergente por Borrero frente al zurdo Odalis Pérez y, de nuevo, un roletazo por tercera muy lento ganó categoría de jit.

El mentor dominicano, Manny Acta, trajo entonces al diestro Salomón Torres y cerró el cuadro, pues un pasbol puso hombre en la intermedia. Cepeda remolcó el empate con roletazo a segunda y Urrutia respondió con metrallazo al centro para impulsar la que sería carrera de la victoria, aunque un elevado de Alexei Ramírez remolcó la de la tranquilidad, relativa ante un conjunto repleto de bateadores de largo metraje.

De reducir esa ofensiva a la mínima expresión se encargaron Yadel Martí y Lazo. El primero fue un maestro combinado rectas y sliders en las esquinas, sin regalar nada, lanzamientos con los cuales, por ejemplo, obligó dos veces al peligroso David Ortiz a roletear por el cuadro, la primera para doble play, el primero de los tres que fabricó la defensa cubana.

Después, en el quinto, con un out y Willy Mo Peña en primera por jit, entró Lazo. Dueño de la situación en todo momento, la carrera sucia producto de la pifia de Yulieski no lo sacó de concentración. Siguió tirando rectas a 92, slider a 85 y cambios a 81 con localización, sacando de balance a sus rivales, permitiendo cinco jits, todos sencillos, una prueba de que no pudieron sacar a relucir su fuerza. Con el ponche al emergente Alfonso Soriano todo el equipo se lanzó al terreno y, con ellos, nos imaginamos a toda Cuba brincando de alegría. ¡Derrotamos a un equipazo y estamos en la final!

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18 de marzo de 2006