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En ruta hacia San Diego Se derrumbó un mito Venezuela y Puerto Rico, dos trabucos eliminados. Sudcorea, un eléctrico Sigfredo Barros y Ricardo López Hevia (fotos), enviados especiales SAN JUAN, Puerto Rico.—Resulta difícil ordenar las ideas pocas horas después de un resultado histórico del béisbol cubano. Pero no hay remedio: hay que liar las maletas a la carrera y abordar un avión que llevará a todos los miembros de la delegación hacia la ciudad de San Diego.
Los boricuas querían el triunfo y lucharon denodadamente por conseguirlo. Utilizaron a sus mejores relevistas —Kiko Calero, por poner un ejemplo—, sacaron de emergente a una super estrella como Carlos Delgado. Pero todo se estrelló contra la voluntad de los jugadores cubanos, empeñados en demostrarle al mundo que poseen tanta calidad como los ligamayoristas. Al terminar el partido, los periodistas puertorriqueños —con experiencia más que suficiente cubriendo juegos de Grandes Ligas, conocedores profundos de ese béisbol—, no escatimaron felicitaciones y elogios. Uno de ellos me dijo: "Pestano no tiene que envidiarle nada a ningún catcher del mundo. Es tan bueno como el mejor. Tira bien a las bases,es sagaz, conduce bien el juego y hasta es capaz de batear con oportunidad".
Antes, Cuba dejó en la estacada a otro formidable conjunto, Venezuela, favorito de muchos especialistas para llegar a la final, con un pitcheo de ensueño, liderado por el zurdo Johan Santana, quien abandonó el box con una desventaja que sus compañeros nunca pudieron borrar. Así, "desfaciendo entuertos", Cuba ha demostrado que los peloteros de Grandes Ligas no vienen de otra galaxia. Son de carne y hueso, cometen errores, sus directores equivocan una estrategia como cualquiera, los bateadores caen en slump como los nuestros y si no salen al terreno a darlo todo, a luchar por una bandera, pierden un juego, aunque sea decisivo. SUDCOREA, OTRO EJEMPLO El único equipo que se mantiene invicto en las dos primeras etapas de este Primer Clásico Mundial, con seis victorias en otras tantas salidas, es Sudcorea. Valdría la pena preguntarse: ¿Quiénes son estos sudcoreanos, sin el físico de otros, más bien delgados, que han sido capaces de derrotar al seleccionado norteamericano, otro de los trabucos de esta justa y al bien armado equipo japonés? Salvo cinco de sus integrantes —todos lanzadores, liderados por el veterano ChanHo Park—, los demás nunca han jugado en Grandes Ligas. Poseen, eso sí, esa disciplina innata de los asiáticos que no es impuesta, sino parte de su filosofía de la vida. Por eso, seis meses atrás, un equipo de ese país discutió con los nuestros el título en la Copa Mundial, mientras los jugadores norteamericanos de Triple A se daban buena vida y no pararon de hacer papelazos: nocao vs. Nicaragua, casi fuera de combate ante Cuba, derrota por forfeit al negarse a jugar. ¡UNA FINAL CARIBEÑO-ASIÁTICA! Ahora, en San Diego, dos de las representaciones del Caribe se eliminan entre sí mañana sábado, a partir de las 12:00 m. hora local, 4:00 p.m. en nuestro país. Por la noche Sudcorea rivalizará con el otro clasificado de esa llave, Japón, al cual superaron dos veces estrechamente, 3-2 (primera fase) y 2-1. A pesar de que el calendario del Clásico estaba hecho "con la mano" para que el país organizador llegara a la final (todas las entradas están vendidas en el Petco Park), se dará una final entre Asia y el Caribe. El béisbol no cree en mitos. 17 de marzo de 2006
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