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Estamos cumplidos ¡A coraje limpio! Odelín, dos escones de oro. Cumplido desquite sobre Puerto Rico. Hacia San Diego, hoy Sigfredo Barros y RIcardo López Hevia, enviados especiales
Ante una multitud de 19 773 personas que abarrotaron la instalación, los peloteros cubanos salieron con la garra que los caracteriza para imponerse a una selección poderosa, integrada por jugadores de Grandes Ligas en su totalidad, demostrando que se pueden codear con los mejores. Si hubo un héroe en el desafío —porque todos pusieron algo para llegar hasta aquí—, ese fue Vicyohandri Odelín, inmenso y crecido cuando los dueños de casa reaccionaron en las postrimerías y parecía que se llevaban el triunfo, peleado out por out, con decisiones polémicas (una de ellas provocó la expulsión de Higinio Vélez) que amenazaron con desestabilizar al equipo.
Odelín entró en el octavo, después de que la inicial ventaja de 3 carreras se había reducido a la mínima expresión por el cañonazo de Carlos Beltrán frente a Maya. Entró en complicaciones, pero apeló a su screwball para obligar a Alex Cintrón a batear para doble play. Y fue dueño de la situación en el noveno, trabajando con sus rompimientos, sin llegar a las 90 millas, sino buscando localización para, finalmente, sacar out a los peligrosos Bernie Williams e Iván Rodríguez, a este último por la vía del ponche. Si el partido Dominicana-Venezuela fue un duelo de pistoleros, con lanzadores por arriba de las 96 millas, el de ayer resultó —al menos en los cuatro primeros capítulos—, un enfrentamiento de dos pitchers que dependen de sus bolas movidas en las esquinas y promedio de 88-89 en la recta.
Desde el primer inning se pusieron de manifiesto dos cosas: que Cuba iba a sacarle provecho al juego de velocidad y que el abridor local duraría poco en el montículo. Dos intentos de bateo y corrido con Paret-Michel y el robo de segunda del primero eran más que evidentes (criticables las dos bolas intencionales pedidas por Iván Rodríguez a un lanzador que había regalado un boleto). Sin batear de jit se rompió el celofán y Dicky González acumuló 31 lanzamientos, una señal de que el mentor José Oquendo dependería de sus relevistas. La respuesta boricua no se hizo esperar, pues el hombre proa, Bernie Williams, disparó su segundo cuadrangular vs. Cuba, ambos a su mejor mano, la zurda, y esta vez a una rápida en zona baja. En el cuarto capítulo, los campeones mundiales y olímpicos le sacaron provecho a un costoso error. Urrutia y Garlobo abrieron con sendos metrallazos y avanzaron por el amago de toque y bateo de Pestano que por poco se convierte en jit, si no hubiera sido por la excelente asistencia del torpedero Cintrón. La cuarta transferencia de Dicky González decidió al mentor Oquendo a sacarlo del box, pero el relevista Santiago golpeó a Paret y el empate se rompió, ampliándose el margen cuando Cintrón se convirtió en villano al tirar mal a la intermedia, desde el hueco, tras aceptar el roletazo de Yulieski, entrando las dos carreras que decidieron. Ormari cumplió con su cometido, caminar lo más posible con los 80 lanzamientos permitidos en esta etapa, estrucando a 4 rivales con 71 envios, de ellos 45 strikes. Detrás llegó el zurdo Adiel Palma para obligar a los ambidiestros boricuas a virarse a la derecha, además de cambiar el pitcheo: un poco más de velocidad —90 millas en ocasiones—, y un tenedor difícil hasta de recibir. Maya, el tercero en el box, no permitió carreras y aceptó un jit. Hoy, la delegación cubana partirá hacia la ciudad californiana de San Diego, donde el sábado jugará frente a República Dominicana por el pase a la final. 16 de marzo de 2006 |