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Cuba.. ¡sí se puede! Yadel Martí, un coloso. Cepeda y Pestano le pusieron música. Sigfredo Barros, enviado especial SAN JUAN, Puerto Rico.—Cuba demostró que puede jugar de tu por tu con un equipo conformado por jugadores de Grandes Ligas, al superar a la fortísima selección de Venezuela, para abrir con una victoria muy importante la segunda ronda del Primer Clásico Mundial de Béisbol. Era lógico que muchos especialistas dieran al escuadrón sudamericano como favorito para imponerse en este cotejo, apoyados en el conglomerado de estelares que agrupan en su alineación, la presencia de un zurdo como Johan Santana en el montículo y el abultado marcador conseguido el viernes por Puerto Rico. Pero, tal y como expresó Higinio Vélez antes del choque —lo ocurrido frente a los puertorriqueños le sucede a cualquier equipo, ahora esto es borrón y cuenta nueva—, el equipo cubano salió a jugar sin complejos, con la garra que lo ha caracterizado siempre y luchó out por out, inning por inning, hasta conseguir un triunfo que puede calificarse de histórico. Desde el sábado por la noche, la decisión del colectivo técnico fue darle la bola a Yadel Martí, un lanzador de muchos recursos, cuya estrategia fue trabajar con bolas movidas bordeando la zona, cuidándose mucho de jonroneros como Bobby Abréu, Miguel Cabrera y Víctor Martínez, un trío que no pudo conectar de jit en todo el choque. Santana —considerado el mejor zurdo de la Liga Americana, con 238 estrucados en la pasada temporada—, posee una recta de 96 millas, una slider de 88 y un mortífero cambio de 81. Pero dos debutantes en el equipo cubano, Yoandy Garlobo y Ariel Borrero, no se dejaron impresionar y le marcaron la carrera con la cual archivó su segunda derrota de la justa, el primero con doblete por la raya del bosque derecho y el segundo con jit al bosque izquierdo. Yadel lanzó de forma magistral, al extremo de dejar sin jits a sus rivales durante cuatro innings, dejando con la carabina al hombro a tres hombres (ponchó dos veces al cuarto bate Miguel Cabrera), y concediendo tres boletos, no por descontrol, sino por cuidarse de un batazo grande. Con el quinto capítulo llegaron dos sencillos consecutivos de los venezolanos —Magglio Ordóñez y Ramón Hernández—, el segundo con el lanzamiento 71 del derecho, 42 de ellos por zona de strike. Higinio apeló entonces a Lazo, quien complicó más la situación, al no poder sacar out en ninguna base con el toque de Edgardo Alfonso. Pero el gigante vueltabajero está hecho para situaciones comprometidas. Metió el brazo hasta las axilas para colgar el escón, los dos primeros outs en elevados al guante de Cepeda y el último congelando a Carlos Guillén con un rectazo de 97 millas. Ese cero de mil kilates levantó aún más el animo del equipo. Y con la salida de Santana (67 lanzamientos), entró el relevista Giovanni Carrara, uno de los mejores en su liga. Pero esta salida la recordará toda su vida, pues en la entrada hubo de todo, desde un roletazo que escapó a la custodia de un Guante de Oro como Omar Vizquel y se le metió dentro de la camisa, hasta un estacazo de Frederich Cepeda por todo el jardín derecho, que de seguro puso a brincar a Cuba entera. No hubiera hecho falta más. Pero los cubanos salieron ayer al terreno del Hiram Bithorn dispuestos a borrar la imagen del choque vs. Puerto Rico. Y para no dejar margen de duda, Pestano salió del slump con su segundo jit de la tarde, un bambinazo similar al del jardinero espirituano, y más tarde, en el octavo, Paret, Michel y Urrutia dispararon sencillos que remolcaron un innecesario puntillazo. Del resto se encargó Lazo, poniendo out a los siete de los últimos ocho a quienes enfrentó y permitiendo un cuadrangular del noveno bate Endy Chávez. Un triunfo que abre la posibilidad de clasificación en este difícil grupo, una "verdadera Serie del Caribe", al decir de todos los periodistas latinoamericanos reunidos aquí.
12 de marzo de 2006
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