Cobarde provocación

OSCAR SÁNCHEZ

Solo de cobarde puede calificarse la provocación que anoche, durante la celebración del partido entre Holanda y Cuba, en el I Clásico Mundial de Béisbol, se registró en el estadio Hiram Bithorn, de San Juan Puerto Rico.

A Ángel Iglesias, vicepresidente del Instituto Nacional de Deportes Educación Física y Recreación (INDER) y Germán Mesa (entrenador y gloria del béisbol olímpico), los retiraron "para preservar el orden", cuando justamente ellos y nuestra delegación fueron ofendidos. Foto: Ricardo López HeviaA Ángel Iglesias, vicepresidente del Instituto Nacional de Deportes Educación Física y Recreación (INDER) y Germán Mesa (entrenador y gloria del béisbol olímpico), los retiraron "para preservar el orden", cuando justamente ellos y nuestra delegación fueron ofendidos. (Foto: RICARDO LÓPEZ HEVIA)

No cabe otra calificación, pues es de timoratos intentar boicotear un evento deportivo, cuya única finalidad es llevar a los pueblos un mensaje de fraternidad mediante la emulación pacífica de sus hijos, para saciar su sed de impotencia ante un pueblo que, como el cubano, solo ha defendido su derecho a ser libre y soberano.

La provocación de los cartelitos anoche en el estadio boricua constituye un insulto a este I Clásico Mundial, que ofrece todavía más que la calidad deportiva, porque da la posibilidad a quienes jamás habían vestido las franelas de su país, a ponérsela en el medio del pecho, y más allá de millones de dólares o palabras en inglés, dar un jonrón por su tierra.

Y en medio de la provocación sobrevino lo inexplicable, pues la delegación cubana que nos representa dignamente allí, alertó a las autoridades en el estadio, según el diario local Primera Hora, sobre lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, cuando los miembros de nuestra comitiva increparon a quienes pretendían seguir con su cobardía propagandística, la respuesta de los encargados de mantener el orden fue: "tuvimos la necesidad de remover del lugar a los dirigentes cubanos para garantizar la seguridad".

Lo que resulta inexplicable es que esas autoridades, además de permitir la provocación en el escenario de competencia, se refirieran a los provocadores como "fanáticos no identificados" y a los dirigentes cubanos, Ángel Iglesias, vicepresidente del Instituto Nacional de Deportes Educación Física y Recreación (INDER) y Germán Mesa (entrenador y gloria del béisbol olímpico), los "retiraran para preservar el orden", cuando justamente ellos y nuestra delegación fueron ofendidos.

Nuestra participación en el Clásico Mundial estuvo precedida por la negativa del gobierno de los Estados Unidos, vencida justamente por el pueblo puertorriqueño y las autoridades deportivas de ese país, que dicho sea de paso, se viste hoy, con sus peloteros, de auténtica nacionalidad, y abarrota el estadio al grito de "Vamos Puerto Rico".

Lo de anoche es también una agresión al pueblo boricua, que ha querido ser un digno y hospitalario anfitrión para este singular compromiso beisbolero.

Sin embargo, lo de los cartelitos resulta más de lo mismo, es la consecuencia de quienes han trasnochado por vernos caer de rodillas ante el imperio, los que darían cualquier cosa por vernos perder en el Clásico, los que de seguro andan rabiando con el jonrón de anoche de Osmani Urrutia, ese hijo de campesinos, que antes había despachado un cuadrangular de dignidad cuando respondió a la prensa que "jamás traicionaría a su pueblo".

Sumario de Noticias

10 de marzo de 2006