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En torno a la edición del 2008
La epopeya paralímpica (I)
COTO WONG, enviado especial
cwong@granma.cip.cu
BEIJING.— A solo unos días del comienzo de la epopeya cuatrienal más
importante de los atletas discapacitados en el mundo, los XIII Juegos
Paralímpicos Beijing 2008, sería conveniente repasar la participación
cubana en estas lides, hito histórico en el movimiento deportivo de la
Isla.
Entronizado como una de las aristas más importantes de la
incorporación de las personas con deficiencias físicas y motoras a la
sociedad, el deporte ha sido una de las piedras angulares de la política
trazada para enaltecer el pensamiento martiano "con todos y para el bien
de todos", preocupación perenne del Estado cubano.
Desde aquella memorable primera vez en Toronto, Canadá 1976, hasta
estos días de preparación final en Beijing, los representantes cubanos
han logrado 17 títulos, 10 preseas de plata y 12 de bronce para
contribuir con creces al medallero de la Isla en el concierto deportivo
mundial. Tales resultados distinguen a los miembros de las asociaciones
nacionales de Ciegos (ANCI) y de Limitados Físico-Motores (ACLIFIM),
principales surtidoras de nuestras selecciones nacionales.
JUEGOS PARALÍMPICOS
Los Juegos Paralímpicos constituyen la reunión más importante de los
atletas discapacitados en el planeta y son expresión del triunfo del
espíritu humano.
El origen habría que buscarlo en 1948, cuando el médico alemán Sir
Ludwig Guttmann organizó una competición deportiva con veteranos de la
Segunda Guerra Mundial, lesionados en la columna vertebral, en Stoke
Mandeville, Inglaterra. Cuatro años más tarde, contendientes de Holanda
se unieron a los juegos y nació así este movimiento internacional.
La primera versión organizada al estilo olímpico, bajo el apelativo
de Juegos Paralímpicos, se disputó en Roma 1960, con la participación de
400 atletas de 23 naciones. En Toronto’76 se añadieron otros grupos de
discapacidades. A partir de esa edición cobró forma la idea de combinar
grupos de diferentes discapacidades en dos grandes vertientes: ciegos y
débiles visuales y limitados físico-motores, para justas deportivas
internacionales.
Desde entonces aumentó el número de competidores y en la última cita,
Atenas 2004, concursaron casi 4 000 deportistas de 136 países.
Los Juegos Paralímpicos siempre fueron realizados en el mismo año que
los Juegos Olímpicos, teniendo desde Seúl’88 las mismas sedes e
instalaciones de las Olimpiadas.
Fruto del éxito que cobraron estas citas deportivas, el Comité
Olímpico Internacional (COI) y el Comité Paralímpico Internacional (IPC,
por sus siglas en inglés) firmaron un acuerdo el 19 de junio del 2001
para garantizar su práctica en el futuro.
TORONTO’76,
LA PRIMERA VEZ
Fue la cita inaugural para los cubanos, quienes se retiraron del
evento en un gesto de solidaridad con los pueblos africanos por la
presencia de Sudáfrica, propugnadora del apartheid por aquel entonces.
Tres atletas ciegos y débiles visuales junto a otros cinco limitados
físico-motores integraron esa vez la embajada caribeña a Toronto, que
encabezaron el afamado ortopédico Rodrigo Álvarez Cambras y la doctora
Thais Ramos.
Dos excelentes resultados consiguió la pequeña comitiva: una primera
plaza del velocista Luis E. Fuentes, en los 60 metros planos y una
tercera posición de Juan C. Valdés, en los 100 metros planos; pero como
Cuba se retiró no recibieron las medallas.
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