BEIJING.— Al término del encuentro entre Cuba y Japón,
en el debut olímpico del béisbol, conversamos con el director técnico
Antonio Pacheco sobre cómo había visto a la selección antillana en esa
primera salida al diamante.
"Es verdad que bateamos mejor, pero aún nos falta.
Algunos jugadores todavía tienen el swing muy largo y eso les resta
tiempo a la hora de chocar con la bola. Esta ha sido una victoria muy
importante, no solo por ser contra una indiscutible potencia como Japón,
sino porque le quitó a algunos debutantes el miedo escénico."
Cuba superó a los nipones 4 carreras a 2, apoyada en
nueve indiscutibles y el pitcheo combinado de dos veteranos, el
santiaguero Norge Luis Vera y el pinareño Pedro Luis Lazo.
Los respectivos mentores, Antonio Pacheco y Sen-Ichi
Hoshino colocaron en la lomita a quienes consideran sus mejores
lanzadores, Norge Luis Vera y el espigado Yu Darvisch, en un duelo que
se mantuvo por espacio de cuatro entradas, hasta que el nipón —un
tirador de recursos, con recta de hasta 94 millas, slider y tenedor—,
abandonó el box después de su cuarto boleto y el segundo extrabase de
Alexei Bell, un doblete.
Vera duró más, hasta el sexto, aceptando siete jits y
dos limpias, trabajando más de lo usual en él, quizás por el tiempo sin
lanzar. Después del juego dijo: "ellos son bateadores de contacto, no se
van con bolas malas pero, sobre todo, le pegan bien a la alta. Hay que
trabajarlos siempre en la zona baja".
Llamó la atención el exitoso debut olímpico de dos
noveles en el equipo como Alexei Bell y Alfredo Despaigne. El primero
fue el hombre que rompió el fuego con su triple al centro del terreno,
cuando Darvisch llevaba cuatro outs en línea, tres de ellos por ponche.
El segundo remolcó a Bell en esa misma entrada con el primero de sus
tres imparables y más tarde, en el quinto inning, fue el autor del jit
de oro que remolcó las de la ventaja, con Cepeda y Bell en circulación
por pasaporte y tubey.
Lazo entró a relevar en el inning de la suerte y aceptó
un cañonazo del torpedero Kawasaki, su tercero del desafío, presenciado
por más de 8 000 aficionados que llenaron el estadio principal de
Wukesong.