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Un equipo para discutir la final SIGFREDO BARROS Siempre sobrarán las especulaciones cuando de un equipo de béisbol se trata, sobre todo en un país en el cual este deporte tiene la categoría de pasión nacional. Así, a los pocos minutos de conocerse la integración definitiva de la selección cubana a los XXIX Juegos Olímpicos de Beijing, se desataron los comentarios.
Indiscutiblemente, el mentor Antonio Pacheco tiene en sus manos un buen equipo, en el cual hay un adecuado balance entre bateo de fuerza, hombres rápidos, jardineros con excelentes brazos, una línea central con un torpedero y un receptor de primera línea y un cuerpo de pitcheo que conjuga experiencia y juventud. Llamó poderosamente la atención en el último corte la eliminación del fornido receptor pinareño Yosvani Peraza, uno de los pocos bateadores en nuestro medio capaz de sacar una pelota en la esquina de afuera dándole mal, quien tuvo una excelente campaña, desde la Serie Nacional hasta el Juego de las Estrellas. Quizás, la dirección del conjunto haya pensado en la necesidad de proteger la primera almohadilla, pues con la eliminación de Garlobo, Malleta se quedó como el único inicialista, posición que ha cubierto en eventos internacionales como la Copa Mundial de Holanda, el espirituano Eriel Sánchez. Pero, con la única excepción de Peraza, los demás son los que debían de estar, desde el granmense Alfredo Despaigne con su alto rendimiento en Haarlem hasta el holguinero Luis Miguel Rodríguez, un serpentinero que aporta no solo experiencia, sino una variante a la hora de soltar la esférica, por el lado del brazo, ideal para reemplazar a un abridor de envíos por arriba. Son, en total, 14 jugadores con el título de campeón olímpico, dos veteranos de Atlanta´96, Lazo y Paret, y figuras que irrumpen por primera vez en el mundo olímpico, como Bell, el bien llamado Cañón del Caney, que pudiera tronar en el cielo de Beijing. 24 de julio |
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