De la redacción:

CUBA EN LOS JUEGOS:

Montreal y Moscú, la era de Stevenson y Juantorena

ENRIQUE MONTESINOS
Enviado especial

ATENAS.—Muchas actuaciones descollantes pueden ser incluidas en cualquier evocación de la presencia olímpica cubana durante la década de los años setenta, mas las realizadas por el púgil Teófilo Stevenson y el corredor Alberto Juantorena de ninguna manera dejarían de ser singularizadas como las inmarcesibles.

Después de su Copa Val Baker en Munich, Teo batió inobjetablemente a todos sus rivales de los pesos máximos en Montreal’76 y Moscú’80 para igualar la proeza de tres coronas consecutivas a cargo del húngaro Lazlo Papp.

Lo de Juantorena en Montreal’76 fue algo inigualable en el mundo olímpico y del atletismo en particular. Cuba nunca había tenido un campeón en ese añejo deporte y de pronto se apareció con un “Caballo” (como le nombraron) conquistador del oro de los 800 metros, decapitando cualquier altanería rival con un trepidante récord mundial de 1:43.50.

Hubiera sido suficiente para inmortalizarlo, pero el preparador polaco Sigmund Zabierzowski aspiró con éxito a una proeza inédita proyectándolo como león rugiente que engulló en los 400 metros (43.26 sobresaliente) a los creídos felinos mayores estadounidenses, ganadores del 1-2-3 en México’68 y un 1-2 en Munich. Esa dupleta en 800-400 es todo un mito, por la ausencia de predecesores y ni siquiera de ulteriores aspirantes.

También en Montreal pasó a la historia el Uchi Mata de Héctor Rodríguez (63 kg) que, no obstante sus dañadas costillas, lo convirtió en el primer campeón cubano de judo. Y los boxeadores continuarían galanteando con la gloria. Junto a Teófilo se “doraron” Jorgito Hernández (48) y Ángel Herrera (57). Metales plateados para Ramón Duvalón (51), Andrés Aldama (63.5) y Sixto Soria (81); bronceados: Rolando Garbey (67) y Luis F. Martínez (71). 

El voleibol masculino — en la senda del baloncesto—, se adjudicó un preciado tercer lugar y en esos XXI Juegos Cuba alcanzó a penetrar los 10 primeros países del medallero, octava, con premios en cuatro deportes: 6-4-3=13.

Las incidencias derivadas del boicot liderado por Estados Unidos a los XXII Juegos de Moscú’ 80 nunca serán más importantes que hazañas universales como la de María Caridad Colón en la jabalina (RO de 68.40), primera titular latinoamericana; la de Daniel Núñez (56 kg), quien abrió el expediente magistral de las pesas (Alberto Blanco añadió un bronce), o ese cómputo espléndido de 10 medallas (6-2-2), a cargo del pugilismo.

Oro para Bautista Hernández (54), por segunda vez Ángel Herrera (60), Andrés Aldama (67), Armando Martínez (71), José Gómez (75) y Stevenson. Plata: Hipólito Ramos (48) y Adolfo Horta (57). Bronce: José Aguilar (63.5) y Ricardo Rojas (81).

Alejandro Casañas, segunda consecutiva de plata en 110 con vallas y también destacaron en el atletismo el bólido Silvio Leonard, subcampeón de 100 m y el discóbolo Luis M. Delís, bronce. El judo siguió en el bombo con tres plateadas de Isaac Azcuy, Juan Ferrer Lahera y Rafael Rodríguez, mientras el tiro matriculó como el quinto deporte aportador, gracias al bronce del escopetero Roberto Castrillo en el skeet. Honrosísimo cuarto lugar por medallas, con 20 (8-7-5).

De la redacción:

Cuba en las Olimpiadas de Atenas 2004