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Por poquito no se vale
Aliet
Arzola Lima Irait Chirino puso en órbita la
Mizuno 200 y el tiempo casi se detuvo en el epílogo
del cuarto partido de la final occidental del
béisbol cubano. La pelota viajó por todo el jardín
derecho del Latino y por momentos parecía que
Industriales dejaría al campo a Matanzas. Pero...
por poquito no se vale.
La bola quedó en el guante del
patrullero Yadiel Hernández —héroe también con el
madero— y los Cocodrilos igualaron a dos la serie.
"Nos salieron las cosas, ahora tenemos la certeza de
que jugaremos otra vez en nuestro estadio y de que
Odrisamer, su principal pitcher, no podrá lanzar en
Matanzas", declaró en conferencia de prensa Víctor
Mesa, quien utilizó a 19 jugadores, incluidos siete
serpentineros. En honor a la verdad, los Azules
estuvieron muy cerca de aguarles la fiesta a los
yumurinos, pero la inmaculada defensa de estos les
permitió conservar una ventaja de tres carreras, que
alcanzaron entre el séptimo y octavo capítulos por
sendos cuadrangulares de Yadiel Hernández —para
remontar la desventaja mínima— y Lázaro Herrera,
este último la clásica puntilla. Muy noble y sin utilizar apenas los
fundamentos básicos del pitcheo, Antonio Romero dejó
escapar la mínima renta que los Leones habían
conseguido en la cuarta entrada. Primero, repitió
cinco veces el mismo lanzamiento en la esquina
exterior contra Yadiel, y después se equivocó con
una recta mansa a la altura de las letras para
placer de Herrera. Por los Cocodrilos, de la faena
monticular se encargó Jorge Alberto Martínez, quien
antes del choque aseguró que debería trabajar
perfecto en pos de desbancar a los Azules, pues "dan
muy poco margen de error". Basado en esta máxima y sobre las
deficiencias del primer juego, el derecho sostuvo a
su equipo pese a actuar con el público en contra y
apenas cuatro días de descanso. Durante siete
capítulos maniató a los capitalinos, permitiéndoles
una carrera y tan solo cinco inatrapables. Así cerró un fin de semana bien
caliente en el Latino, donde hubo, por momentos,
exceso de temperatura. Sí, exceso, porque para jugar
fuerte a la pelota no hace falta protestar cada
jugada e increpar reiteradamente a los árbitros,
quienes, por cierto, pueden ser un poco menos
tolerantes. Hoy, en duelo de vital importancia,
Odrisamer Despaigne será el abridor designado por
Lázaro Vargas, que cuando mire al bullpen
tendrá que acostumbrarse a la idea de no poder
utilizar a sus principales relevistas, Pavel Pino y
Antonio Romero, inhabilitados por lanzar dos días
consecutivos. Mientras, los yumurinos dependerán con
casi total seguridad de Yohan Hernández.
13 de mayo de 2012 |
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