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La pelota está en el pueblo
OSCAR SÁNCHEZ SERRA
Ver a Raúl González, tercera base avileño, llorar
porque su error de tres carreras hundió a su equipo
y al siguiente día decidir con jonrón y cuatro
impulsadas; al lanzador espirituano Ismel Jiménez no
hacerle caso a una ampolla de sangre en uno de los
dedos de su mano de lanzar para salir a darlo todo
en el choque decisivo tras 19 éxitos para la causa
de los suyos; o a mentores como Víctor Mesa y el
tunero Gordo casi correr, lanzar, fildear o batear
cada bola, son escenas que hablan por sí solas de la
entrega sin límites, y sin ningún otro interés que
ofrecerle a la afición un buen espectáculo. Chicho Ferrales, el receptor de Granma, apenas
podía sostenerse sobre sus piernas, pero no dejó de
agacharse detrás de home en ningún partido y aportó
muchísimo a la ofensiva, pese a visibles dolencias;
otra vez Mayito Vega, el camarero avileño lesionado,
no quiso abandonar la "misión"; aunque derrotado
Norberto González volvió a demostrar clase y a
comandar al ahora eliminado Cienfuegos, o a Tabares,
que sigue dejando en cada jugada la piel en el
terreno... en fin, sobrarían ejemplos de estos días
intensos y emocionantes que nos presagian unas
semifinales todavía mejores. Justamente por esos atributos, tres de las series
se fueron hasta el séptimo partido, hasta agotar
todo el calendario, y al margen de errores
estratégicos, que los hubo, lo cierto es que la
pelota puso a gozar de lo lindo a los cubanos. LOS PORQUÉS DE LOS CUATRO GRANDES Intentemos en flachazos, esta vez sin los
numeritos, ir a los porqués de los cuatro grandes. Industriales es semifinalista porque esta versión
azul es la que más nos ha hecho recordar a las
generaciones de los Vargas, Padilla, Germán y tantos
otros, incluso a las de más atrás: Anglada,
Linares... Un juego alegre, agresivo, donde cada
turno al bate o cada jugada cuenta, hace que a esta
plantilla, quedándole todavía camino por recorrer,
se le vea mejor, más equipo, a la que ganó hace dos
temporadas. Matanzas, su rival desde el miércoles, es el "boom"
de la Serie. Del lugar 14 a pelear por las medallas,
lo dice todo. Sus jugadores le han devuelto el
orgullo a esa provincia desde el mismo inicio del
certamen, peleando cada desafío como si en él les
fuera el título. Para la pelota yumurina habrá
siempre un antes y un después de este conjunto. Ciego de Ávila reúne a uno de los elencos más
completos y aquello de tigres sin garras, habría que
preguntárselo a Las Tunas o al Villa Clara de la
pasada contienda. Sus razones principales; el brazo
de hierro Vladimir García y la tenacidad y coraje de
Yander Guevara. Y Granma, su oponente desde el jueves, regresa a
esta fase porque hizo un béisbol más abarcador, no
solo con la ofensiva de largo alcance, sino que
ensayó y le dio resultado, buscar más alternativas
al ataque, amén de un muy mejorado trabajo de sus
lanzadores. LAS RAZONES DE LOS QUE SE QUEDARON Tampoco hacen falta las estadísticas. Cienfuegos
no llegó porque no pudo responder a un rival que
tuvo siempre variantes para vencer en todos los
aspectos del juego. Algo similar le ocurrió a Las
Tunas, que aun así, no solo alcanzó su resultado más
destacado de por vida, sino que dejó la mejor
impresión de cuanta escuadra de esa provincia ha
pasado por las Series Nacionales. Sin embargo, lo de Sancti Spíritus y Villa Clara
fue harina de otro costal. Ambas formaciones tenían
sobrados recursos para imponerse, pero no fueron
bien empleados. Cuesta mucho trabajo ver a uno de
los bateadores más corajudos y agresivos de Cuba,
Eriel Sánchez, esperar cinco lanzamientos con tres
corredores en circulación, más en una situación de
séptimo juego, bases llenas, dos outs, perdiendo por
una, octavo capítulo y tras él la tanda baja. A ese
hombre había que darle toda la confianza, pasara lo
que pasara. Villa Clara. Séptimo juego, sexto episodio,
perdiendo por dos y hombres en primera y segunda sin
out con Andy Sarduy en turno. Un equipo sin ofensiva
de largometraje, frente a un Alberto Soto dominante,
tiene que fabricar las carreras. No tocar la bola
dejó a los naranjas sin regreso en el partido y en
el campeonato. Apuntemos, además, al oído del que sabe y siente
la pelota; el pueblo. Hemos escuchado en las dos
provincias que hay falta de combatividad en esos
planteles y los dos ejemplos son una clara
expresión. ANTES DEL ÚLTIMO OUT No podría caer el out 27 de esta opinión sin un
merecido reconocimiento por los estadios bellamente
engalanados, con variadas ofertas para el
aficionado, como se pudo apreciar en Sancti Spíritus
y Matanzas. Eso hace grande también al espectáculo. Grande también lo hicieron los árbitros en
partidos muy tensos. Los cuatro grupos lograron que
los encargados de impartir justicia dieran un salto
cualitativo en comparación con el calendario
regular. 8 de mayo de 2012 |
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