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Play off: ¿béisbol al revés? SIGFREDO BARROS Afirman los historiadores que en una oportunidad el inglés Henry Chadwick —conocido mundialmente como el padre del béisbol—, cuando le preguntaron quién había inventado este deporte, respondió: "Nadie, se inventó solo, es tan complejo, tan difícil, que no puede ser obra de un único cerebro".
Le doy la razón al ilustre Chadwick, quien no solo fue cronista deportivo sino también estadístico e historiador, al escudriñar en los números y recordar más de una jugada de los play off de la 51 Serie Nacional, pletóricos de sorpresas en casi todos los 18 partidos efectuados hasta el lunes 30 de abril. Durante la fase regular, el pitcheo de Industriales no clasificaba entre los primeros y en más de una oportunidad los triunfos de los Azules estuvieron fuertemente cargados de ofensiva. Los abridores con 4,79 y más de cinco carreras los relevistas, hacían pensar que Lázaro Vargas pasaría las mil y una noches para clasificar. Pero no se tuvo en cuenta una estadística adicional: los siete serpentineros que más trabajaron lo hicieron para 3,79. Ahora, ya clasificados para la semifinal, promediaron contra Cienfuegos 1,80, el mejor de los ocho concursantes hasta el momento. ¿Béisbol al revés? No tanto. Los play off se juegan siempre bajo una constante presión, con estadios abarrotados de una punta a la otra. Influyen en el estado anímico de los peloteros, en una competencia que tiene un elemento adicional de complejidad: cada desafío te acerca o te aleja de una clasificación soñada por todos los habitantes de una provincia. Solo así se puede comprender que los dos equipos que mejor fildearon en la fase clasificatoria, Ciego de Ávila y Matanzas, 982 y 980, respectivamente, ahora sean los de peor desempeño: los Tigres acumulan ocho pifias, 935 de promedio, y los Cocodrilos andan por las 11 marfiladas y 948. ¿SLUMP DE FILDEO? Los errores cometidos por el antesalista capitalino Rudy Reyes me hicieron recordar una interesante conversación con quien es —en mi opinión—, el mejor mentor de Cuba, el pinareño Jorge Fuentes. No le iban bien las cosas en una ocasión y me dijo: "Estoy en slump de ‘manicheo’. Me guío por el famoso librito, mando a tocar cuando se debe, remuevo del montículo a mi abridor cuando me dicen que ya su velocidad no es la misma, cambio la alineación para buscar mayor ofensiva y envío a la banca a un jugador improductivo. Y todo me sale mal. Así es la pelota". Algo similar le ocurrió a Rudy, un excelente jugador, de quien Germán Mesa afirmó que podía convertirse en uno de las mejores terceras bases del país. Más que errores en fildeo fueron en tiro y con un hombre lento como Osvaldo Arias en cuatro ocasiones. Eso le ocurre a cualquiera. No solo el slump es de bateo, puede ser de pitcheo —un lanzador trabaja bien pero no gana por múltiples razones—, de fildeo... y de "manicheo" como me dijo Fuentes. Hasta el pasado lunes las pifias sumaban 49 en 18 choques, más de 2,50 por salida. ¿Béisbol al revés? No, béisbol simplemente. SE BATEA POCO, SE LANZA MEJOR Solo dos conjuntos bateaban por encima de 300: Industriales, 311 y Ciego de Ávila, 301, otra contradicción en el caso de los Tigres, decimoterceros en este casillero durante la etapa clasificatoria. Lo más llamativo es que de 449 corredores colocados en posición anotadora, ya sea segunda o tercera, solo han sido remolcados hacia el plato 97, para el 21,60 %, muy distante de lo aceptado en el mundo del béisbol: más de un 30 es considerado bueno, un 35 % es excelente. ¿Qué sucede? ¿Cayeron todos los buenos impulsadores en slump? No lo creo. Simplemente que ahora abren y relevan muchos de nuestros mejores lanzadores: Ismel Jiménez, Odrisamer Despaigne, Norberto González, Noelvis Entenza, Ciro Silvino, Freddy Asiel, Vladimir García, Yoelkis Cruz, Jorge Alberto Martínez. Frente a todos ellos las cosas son muy distintas, tienen experiencia, la mayoría internacional, saben combinar lanzamientos y trabajar con un mejor comando de la zona de strike. No es que el béisbol esté al revés. Por lo complejo que pueda ser, tiene su lógica interna. Los play off poseen su mística, su encanto.
4 de mayo de 2012 |
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