A PESAR DE 96 JUEGOS

Récords que perdurarán

SIGFREDO BARROS

Semanas antes de romper las hostilidades de la presente 51 Serie, cuando se anunció que el calendario se extendería de 90 a 96 partidos, no fueron pocos los que auguraron una rotura en masa de todos los récords impuestos, incluso los más añejos.

Los 469 de promedio conseguidos por Osmani Urrutia lucen inalcanzables. FOTO: RICARDO LÓPEZ HEVIALos 469 de promedio conseguidos por Osmani Urrutia lucen inalcanzables. FOTO: RICARDO LÓPEZ HEVIA

Ya hubo un jugador que le pasó por encima a una marca establecida el año pasado en solo 85 juegos, el jardinero granmense Alfredo Despaigne, un bateador fuera de serie que también posee la primacía de más jonrones en una Copa del Mundo, con 11 en la del 2009. Pero no todo el mundo es un pelotero extraclase.

En medio siglo de béisbol revolucionario, muchas han sido las estrellas que han dejado una huella indeleble acompañada de marcas muy difíciles de igualar y de superar. Algunos ya le han dicho adiós al terreno, como el matancero Wilfredo Sánchez, pero nadie ha podido batear trece triples como lo hizo él hace más de cuatro décadas.

Días atrás, todos los medios de prensa se hicieron eco del jit con el cual Enrique Díaz pasó a comandar ese departamento, superando a una luminaria como Antonio Pacheco. Pero el incansable pelotero capitalino tiene en su poder dos récords que se mantienen intactos: las 55 bases robadas en la XXXII Serie y las 100 carreras anotadas en la XLII. Soy de la opinión que, sobre todo la primera, perdurará mucho más en el tiempo porque en el béisbol de hoy faltan los buenos estafadores, se juega mucho al batazo.

Pudiéramos enumerar un grupo de primacías que soportarán los 96 partidos del actual calendario, comenzando por los 152 jits del Super 12 pinero, Michel Enríquez; los 469 de promedio de bateo del tunero Osmani Urrutia, el Señor 400; las 105 bases por bolas recibidas por el receptor yumurino Juan Manrique, y una que clasifica como la más antigua —se impuso en 1968, durante la VII Serie—, los once elevados de sacrificio de Miguel Cuevas jugando con el uniforme de Granjeros.

Eso solo en lo que respecta a la ofensiva. No basta con extender la cantidad de partidos a jugar en una temporada, hacen falta jugadores de verdadera clase para establecer marcas que resistan el paso del tiempo. Faltarían las impuestas en el área de pitcheo, donde también el listón está colocado a gran altura en muchos casos. Pero eso es tema para otro día.

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