RUSNEY CASTILLO

La perfección como meta

ALIET ARZOLA LIMA

Cuesta trabajo encontrarse con el pelotero ideal, el todoterreno que ofrezca un amplio diapasón de opciones a los managers para ejecutar con él cualquier tipo de acción. Velocidad, poder, inteligencia y picardía deben combinarse a fin de obtener un producto exclusivo, el arma que puede desarticular a la novena contraria en un abrir y cerrar de ojos.

FOTO: RICARDO LÓPEZ HEVIAFOTO: RICARDO LÓPEZ HEVIA

Rusney Castillo es de esos excepcionales jugadores, tal vez el hombre de mayor proyección en el béisbol cubano, capaz de robar bases y llevarse las cercas con igual facilidad, además de captar con su radar todas las bolas dirigidas a los jardines, donde exhibe una extraordinaria potencia con su brazo y apenas comete errores (uno en 155 lances).

Natural de Morón, debutó en los diamantes con 11 años y durante las categorías inferiores se desempeñó en el cuadro, mayormente en el campo corto, hasta pasar a los jardines en la Serie Nacional.

A sus 23 años y solo tres series de experiencia, promedia 319 de por vida, aval suficiente para convertirse en fijo en las alineaciones de Roger Machado, quien inicialmente lo utilizó como hombre proa y ahora en el tercer turno.

“Lo dejo libre, conoce muy bien sus roles y sabe qué debe hacer en cada momento del partido, ya sea dar un fly para impulsar carrera, batear por detrás de corredor o robarse una base”, asegura el estratega de los Tigres.

No es de extrañar tanta confianza de Machado, pues los guarismos de Rusney impresionan y despejan cualquier duda en torno a su rendimiento: segundo en anotadas (67), dobles (20), total de bases (157) y estafas (19 en 23 intentos), así como quinto en jits (93), séptimo en slugging (577) y octavo en remolques (55).

No obstante, el aspecto que más impresiona a muchos es su producción de cuadrangulares (14, diez de ellos con hombres en base), pues no tiene la complexión física de los tradicionales sluggers: “La aceleración del swing y la reacción influyen mucho, también el hecho de salir a pegarle a la bola y no pararme a esperar ningún lanzamiento en específico”, afirma, en tanto confiere especial importancia al estudio de los serpentineros.

“No se puede jugar a lo loco, tienes que observar a los lanzadores, sus movimientos, y tratar de localizar sus debilidades, y por supuesto, conocer sus principales armas, pues esas son las que generalmente utilizan a la hora cero”.

Sin dudas un pelotero inteligente, que se ha convertido en pieza clave dentro de la selección nacional.

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