LAS TUNAS

Leña verde que sí enciende

El indetenible paso de Las Tunas (equipo más ganador con 40 victorias ya) sigue atrayendo la atención de los aficionados. Quizás consideraron a los Leñadores buenos para dar grandes batazos, aguerridos en el terreno, pero no integralmente aptos para mantener una estabilidad ascendente.

Los Leñadores siguen acertando con su juego agresivo. FOTO: ISTVÁN OJEDALos Leñadores siguen acertando con su juego agresivo. FOTO: ISTVÁN OJEDA

El pase de escoba a Cienfuegos, Holguín, Mayabeque y Camagüey; loable actuación frente a los siempre peligrosos Industriales, Ciego de Ávila, Pinar del Río y Santiago, además del fulminante nocao del pasado sábado sobre Matanzas (14-4), indican que lo de Las Tunas va en serio.

Una decena de triunfos más que hasta igual momento de la pasada Serie Nacional, alrededor de diez puntos por encima en el average de bateo colectivo, unos 27 errores menos y más de dos puntos por debajo en las carreras limpias permitidas, son “coincidencias” para no pensar en la casualidad.

“Desde el entrenamiento nos preparamos para ganar —afirma el director Juan Miguel Gordo. Nos propusimos un giro más táctico, no podíamos seguir jugando al batazo. Aunque Pedroso y Dánel están muy bien, no son los mismos de años atrás; ya no tenemos a Osmany, han entrado figuras jóvenes… de manera que le hemos dado más valor a la velocidad, a la sorpresa mediante el toque de bola, el robo de almohadillas y otras jugadas que se hacían muy poco y nos están dando resultado, además de que enriquecen el espectáculo.

“No ha sido fácil lograr ese estilo, lleva trabajo, pero mis muchachos lo van asimilando, comprueban que es posible ponerlo en práctica y ven el efecto que deja sobre quienes quizás siempre nos vieron como Leñadores y nada más”.

El propio Dánel Castro afirmaba algo que también reconocen los hermanos Yosvani y Yordanis Alarcón: a diferencia de otros años, “ahora estamos jugando todo el tiempo por encima, con más energía y mejor estado de ánimo”.

Ahí radica una de las razones para que el también veterano Yoelkis Cruz se sienta “mucho más en familia”, confiado en sí mismo y obligado a poner todo su interés y experiencia en cada lanzamiento, consciente de que “tan importante como aumentar la cifra personal de juegos ganados (departamento que encabeza con Ismel Jiménez: 11), es hacer en cada salida lo que el equipo necesita”.

“Yo no soy extremista —admite Gordo— pero donde no hay disciplina tampoco habrá buenos resultados. Entonces ese tiene que ser un objetivo principal para que las cosas marchen bien, porque nada le hace tanto daño a un equipo como la indisciplina”.

La serie, en fin, continúa. Es difícil vaticinar su desenlace. “Lo que no hagas en nueve capítulos no lo lamentes después” —suele decir Gordo. Clasificar es el primer reto. Leña hay, verde está y sigue ardiendo.

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