Vuelve la fiesta, comienza la pelota

OSCAR SÁNCHEZ SERRA
oscar.ss@granma.cip.cu

 Foto: Ricardo López HeviaRegresa la fiesta deportiva más seguida en nuestro país, esa que día tras días entra en los hogares, pasea por parques y avenidas, se enseñorea en los estadios, enciende acaloradas y apasionadas polémicas. El domingo comienza la pelota.

Es cierto que la 51 Serie Nacional nos llega en medio de una madeja de comentarios, proyectos de estructuras que circulan por doquier, en soportes digitales, algunos en la prensa; también con las opiniones en cuanto a la nueva pelota a usar, al incremento de la altura del montículo, los 17 equipos por primera vez en nuestras lides, los mentores nuevos, los que regresan y desde ya los análisis de quiénes estarán en los juegos de play off.

En el béisbol es muy difícil, casi imposible, alcanzar consenso. Ya sabemos de las inconformidades con la cantidad de conjuntos; en nuestra opinión las nuevas medidas de pelota menos viva y box más alto no regularían el equilibrio entre pitcheo y ofensiva, más bien forzarían ese balance, pues no estaríamos trabajando la calidad de los lanzadores, sino restándole exigencia a su trabajo y esconderíamos las deficiencias. Con lo de los calendarios igual existen mil y una fórmulas.

Y es que a los cubanos nos hace falta el béisbol para saber que vivimos. Razón suficiente para tan amplia diversidad de criterios y también para que todo el que esté involucrado con este hermoso deporte, se sienta orgulloso y a la vez responsable, pues la pelota es algo que le interesa al pueblo, la defiende, la quiere mejor. Ella es cultura, identidad, rasgo de nuestra nacionalidad, Patria. Verla así, en toda su magnitud, habla de la gran responsabilidad de aquellos que tienen la misión de conducirla, dirigir los equipos, de quienes salen al terreno para despertar las grandes emociones de sus coterráneos.

Por eso, al margen de las discrepancias, a las cuales no hay que temer y frente a las que no debemos taparnos los oídos, pues en el caso de la pelota dejaríamos escapar un vasto caudal de sabiduría popular y de verdaderos sentimientos de pertenencia, nos toca unirnos para hacer un torneo de calidad, capaz de incentivar desde el primer lanzamiento a nuestra exigente y culta afición.

Tenemos que privilegiar al espectáculo, recuperar al estadio como una opción de la familia: "hoy vamos a salir a la pelota". Para eso es necesario, primero, un buen juego, pero también que las autoridades deportivas y de gobierno en cada localidad tengan la visión de que allí está la misma población que gusta de tomar un helado, un refresco, comer algo, que pueda adquirir una prenda alegórica al deporte o a su equipo. Es decir, pasarla bien.

En una fiesta nacional como es el béisbol, en la cual el invitado de lujo es el pueblo, no pueden faltar opciones, iniciativas, que además irían en beneficio de la localidad. No podemos olvidar que dos son los grandes protagonistas: los peloteros y los aficionados, reconozcámosles sus cualidades y su entrega, porque sin ellos no habría fiesta, no habría pelota.

La 51 Serie concluye casi al finalizar el quinto mes del año, el 28 de mayo del 2012, lo cual quiere decir que la 52 puede encontrar en medio de su calendario, al tercer Clásico Mundial. Por lo tanto, la que comienza es la última antes de ese avalado certamen. Es esta otra motivación para destacarla, hacerla desde cada jugador, entrenador o mentor, una de las temporadas más importantes, justo en un año en el que no tenemos exigencias internacionales. Momento oportuno, además, para sellar el concepto de que en pelota nada puede ser más importante que la Serie Nacional.

 

 


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