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Habana vs. Guantánamo
¿Solo fildear, batear y correr?
Sigfredo Barros
sigfredo.bs@granma.cip.cu
Afirman muchos especialistas en la materia que el
béisbol es el más táctico de los deportes colectivos. Pudiera
ser, aunque no debemos ser absolutos. Sin embargo, viendo lo
ocurrido en el Nguyen Van Troi la noche del jueves, es
indiscutible que, además de ser fuerte, rápido, tirar duro,
tener buen brazo y fildear bien, hay que pensar. Veamos algunos
aciertos y errores que ocurrieron a partir del sexto inning.
Casi
siempre los tiros a tercera desde los jardines no cumplen su
cometido. Foto: Ricardo López Hevia
Bien por Vismay Santos, haciéndole swing a un
lanzamiento en zona, en conteo de dos bolas sin strike, con dos
hombres en circulación y el score 0-6 en contra de su equipo.
Muchos son los bateadores que en esa cuenta favorable dejan
pasar una pelota por el medio del plato.
Mal por Miguel Alfredo González. Es cierto que
tras lanzar dos bolas, un monticulista debe de apuntarse un
strike, pero no con un envío tan bateable. El derecho del Mariel
uno de los dos mejores abridores de nuestro béisbol , tiene
recursos más que suficientes para impedir un batazo grande, como
el jonrón que le conectó Vismay Santos, en una situación
complicada.
Después, con los Indios del Guaso al ataque, mal
por Onelio Fondín tratando de llegar a la intermedia después de
pegar sencillo al central, matando la posibilidad de un rally.
Igualmente mal por Orlando Lavandera, con un tiro inútil a la
antesala. ¿Cuántas veces habrá que repetirles a los jardineros
que, en esa situación, el tiro es a segunda para impedir el
avance del bateador-corredor y mantener la posibilidad de una
doble matanza?
Más tarde, con los Vaqueros en su turno ofensivo,
bien por la asistencia de Giorvis Duvergel en segunda. La mayor
ía de los guardabosques no solo en nuestro país permanecen como
espectadores de las jugadas en el cuadro, cuando su deber es
avanzar y mantenerse a la expectativa por si hace falta asistir
en una base.
En el noveno, con el marcador empatado a seis,
Robert Luis Delgado al bate con compañeros en primera y tercera.
Bien por la dirección habanista de transferirlo buscando cambiar
un bateador por otro (detrás venía Andrés de la Cruz, un jugador
sustituto), pero mal la indecisión de primero pitchearle, con el
riesgo de que se escapara un lanzamiento, y luego darle la base
intencional.
Y no existen calificativos para lo realizado por
el cerrador José Ángel García, con experiencia en 12 Series
Nacionales: en dos strikes sin bola es lógico tirar una pelota
alejada del plato... pero no intentar despegar al bateador con
un envío peligroso (pelotazo), que se convirtió en el último
lanzamiento del partido, pues produjo la anotación forzada de la
victoria.
En resumen, muy bien por los discípulos de
Agustín Lescaille, no dándose por vencidos a pesar de perder por
seis carreras ante un estelar como Miguel Alfredo. Muy mal por
los ahijados de Esteban Lombillo, dejando escapar una casi
segura victoria y echando por la borda todo lo realizado durante
las cinco primeras entradas.
12 de febrero de 2011
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