Temas beisboleros de la 50 Serie Nacional

Pitcheo: ¿igual, mejor, peor?

Jonrones y carreras limpias suben como la espuma. Ofensiva-defensa: no hay balance

Sigfredo Barros
sigfredo.bs@granma.cip.cu

Marcadores desproporcionados. Con 51 partidos decididos por la vía del nocao. Promedio general de pitcheo por encima de las cinco carreras limpias, más alto en el caso de los relevistas. Este ha sido el panorama de ese departamento en la primera mitad de la 50 Serie Nacional de Béisbol.

Odrisamer fue el único lanzador entre 49 que pudo mantener su velocidad en más de 100 envíos, pero la velocidad no lo es todo. Foto: Ricardo López HeviaOdrisamer fue el único lanzador entre 49 que pudo mantener su velocidad en más de 100 envíos, pero la velocidad no lo es todo. Foto: Ricardo López Hevia

Pero, valdría la pena preguntarse: ¿es esto inusual? Recordamos que en la pasada 49 edición algo similar ocurrió durante toda la campaña. Sin embargo, el tercio inicial de la actual justa ha sido el peor de los últimos años. No lo dude, la primera tabla que acompaña a este comentario recoge cuál ha sido el comportamiento del pitcheo en los primeros 30 juegos del calendario regular, desde la 46 Serie hasta la presente.

Destacados en negritas están dos parámetros que han subido como la espuma: promedio de carreras limpias (PCL) y jonrones permitidos. Por primera vez en el lustro, el PCL pasó de las cinco anotaciones merecidas, con un aumento de 1,37 carreras desde la 46 Serie. Y por poco los jonrones llegan a 500, todo un récord, 279 más que cinco años atrás.

FALTAN CONTROL… Y VELOCIDAD

En reiteradas ocasiones he oído afirmar que la mayoría de los monticulistas cubanos tiran o pasan de las 90 millas. ¿Cierto o falso? El estudio realizado día a día por los profesores Julio Castanedo y Héctor Camejo —los dos hombres que toman asiento detrás de home en el Latino armados de pistola radar, libreta y lápiz—, demuestra que falta velocidad, además de control.

Se tomaron como muestra 49 lanzadores de los ocho equipos occidentales durante las primeras semanas de la justa, divididos en tres grupos: de 82 a 86 millas, 86-89 y 90 o más. Solo 11 toparon las 90, igual cantidad no pasó de las 86 y más de la mitad, 27, llegaron hasta 89. Es decir, solo el 22,45 % puede considerarse serpentineros de velocidad.

De ellos, únicamente el capitalino Odrisamer Despaigne logró estabilidad en sus envíos rápidos, con 113 de un total de 413 lanzamientos, con uno de 97 millas. Detrás le siguieron el pinareño Erlis Casanova, 24 de 113, y el habanista Miguel Lahera, 12 de 80. En total, de la muestra de 4 049 lanzamientos solo 215 toparon las 90 millas, menos del 6 %.

Esto no es todo. Se supone que los tiradores que dependen de sus bolas de rompimiento posean mayor control, la habilidad para colocar sliders, curvas, cambios y demás en las esquinas. No ha sido así, al menos en la muestra: los del grupo entre 82-86 tiraron 8 bolas más que strikes. En total, de 4 049 lanzamientos 2 356 cayeron en zona de strike, un 58 %. La media aceptada internacionalmente es de un 65-66 %, dos strikes por cada bola, aproximadamente.

¿Por qué no abundan los lanzadores de 90 millas? ¿Por qué el descontrol? Son muy variados los factores que intervienen en esta problemática, que viene agravándose año tras año. Trabajan en la actual Serie Nacional 36 novatos sin un real conocimiento de la táctica, salvo algunas excepciones. Problemas con la mecánica: muy largo o muy corto el paso, el pie de la pierna de ataque arrastrado, frenando el movimiento. La tabla de lanzar utilizada solo para tomar impulso.

Estas son algunas dificultades, unidas al desconocimiento de los bateadores rivales, el bajo peso corporal de muchos (inferior a los 75 kilogramos), lo cual dificulta sobremanera topar o rebasar las 90 millas.

SE HA ROTO EL BALANCE

Todas estas deficiencias han convertido a nuestra Serie Nacional en la competencia beisbolera más ofensiva del mundo. Lanzar para un promedio superior a las cinco carreras limpias y permitir casi 500 cuadrangulares en el primer tercio de la justa, dicen a las claras que se ha roto algo que es consustancial al béisbol: el balance entre ofensiva y defensa.

A esto contribuye también la pelota utilizada, que ha ido evolucionando con el paso del tiempo y el desarrollo de la ciencia y la técnica, hasta nuestros días, con un centro de corcho o de caucho para proporcionarle mayor viveza, como la Mizuno 150. El tema merece un análisis posterior por su enorme incidencia en el espectáculo, pues si aburrido resultaría presenciar día tras día juegos de 1 por 0, lo sería igual el ver cotidianamente una fiesta de batazos durante horas.

Todo conspira contra el lanzador en el béisbol de nuestros días, lo cual obliga a cuidar los brazos. No lo hemos logrado del todo, si bien tenemos el único torneo en el orbe con una reglamentación que limita la cantidad de envíos por cada salida y regula los días de descanso. Sin embargo, dejamos libre el pitcheo en los play off, en aras de brindar un mayor espectáculo, fue la argumentación de la cual discrepo: si la reglamentamos durante 720 juegos de la etapa clasificatoria para evitar los excesos, estos podrán desatarse cuando cada mentor aplique su concepción personal.

Esto último, "concepción personal", es también uno de los problemas de nuestro béisbol. Hay que unificar criterios, no se puede dejar al libre albedrío la utilización del pitcheo: convertir un abridor en relevista y viceversa de la noche a la mañana o, como he oído decir en entrevistas televisivas, "aquí cualquiera abre, releva o cierra." Imposible será recuperar ese necesario, imprescindible balance entre ofensiva y defensa con criterios como ese.

Sin duda, el panorama del pitcheo cubano en esta Serie 50 es desalentador. Hace falta mucho trabajo, una concepción radicalmente distinta de los métodos de enseñanza y de la división en abridores, relevistas y cerradores, acorde con el béisbol moderno. Solo así saldremos del bache en el cual estamos atorados hace ya unos cuantos años.

 

CONTROL DE LANZAMIENTOS

VELOC.

 REC.

 STR.

 BOL.

 ROMP.

 STR.

 BOL.

 ·LANZ.

82-86 (11)

   389

 222

 167

 242

 117

 125

   631

86-89 (27)

 1180

 708

 472

 707

 408

 299

 1887

90 o más (11)

   967

 633

 334

 564

 268

 296

 1531

Totales

 2536

 1563

 973

 1513

 793

 720

 4049

Estadísticas: Julio Castanedo-Héctor Camejo

 

ÚLTIMOS CINCO AÑOS (PRIMER TERCIO)

SERIE

 EL

 VB

 H

 AVE

 CL

 PCL

 K

 BB

 HRS

46

 4124

 15550

 4142

 266

 1710

 3,73

 2280

 1809

 216

47

 4113

 15996

 4617

 289

 2256

 4,94

 2402

 1907

 377

48

 4018

 15687

 4547

 290

 2140

 4,79

 2359

 1932

 344

49

 4044

 15663

 4480

 286

 2093

 4,66

 2430

 1598

 436

50

 4153

 16155

 4661

 289

 2355

 5,10

 2171

 1838

 495

Estadísticas: Carlos del Pino

 

11 de febrero de 2011

   

 


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