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Rosique: un
adolescente en Girón
VENTURA DE JESÚS
Muchos jóvenes seguidores del béisbol se preguntarán qué poseía
aquel pequeño jardinero central matancero merecedor de tantos
elogios. Rigoberto Rosique se impuso por su perseverancia.

Wilfredo Sánchez, Rigoberto Rosique, Félix Isasi,
los Tres Mosqueteros, junto a Tomás Soto.
“El secreto estaba en el esfuerzo diario. Conocía mis
limitaciones en comparación con los demás peloteros, entrenaba
sin descanso porque quería sobresalir en algún aspecto del
juego. Además, para mantenerme en la elite tenía que saber
tocar, coger bien las señas, batear por detrás del corredor y
dar el jit a la hora buena”.
Prefería ubicarse bien corto en el jardín central e hizo de los
fildeos de espaldas a home todo un arte.
—¿Cómo
realizabas esas atrapadas?
“Me desplazaba bien, como tenía poco brazo jugaba adelantado y
así perfeccioné los engarces hacia atrás. Lo practiqué en
incontables ocasiones desde edades tempranas hasta desarrollar
el sentido de la percepción, el tiempo y la distancia. Estudiaba
a los bateadores y me ubicaba bien al campo”.
Junto a Wilfredo Sánchez y Félix Isasi, Rosique hizo historia en
aquel trío conocido en el béisbol cubano como Los Tres
Mosqueteros, el horcón principal del equipo Henequeneros que se
tituló en 1970, hombres esenciales también en algunas de las
legendarias victorias de nuestro país en torneos
internacionales.
Rosique tuvo el honor de decidir el Mundial de República
Dominicana en 1969, que inmortalizó a Gaspar “Curro” Pérez como
el Héroe de Quisqueya, y fue ganado por Cuba sensacionalmente
frente al fuerte conjunto de Estados Unidos.
Luego del histórico jit del “Curro” Pérez, que igualó el partido
a una carrera en la novena entrada, y ya con un out, Isasi tocó
la pelota para llevar el corredor hasta segunda.
—Sacrificar
a Isasi y poner el inning en punto de mate fue una decisión
bastante polémica. Confiaron en tus posibilidades.
“Yo no era un bateador temible, aunque tenía muy buen tacto y
solía dirigir bien la pelota. Al lanzador estadounidense lo
había observado detenidamente desde que empezó a calentar; por
eso le bateé avisado. Cuando levantaba la pierna de péndulo
venía con curva y cuando iba con recta la movía rasante al box.
Aquel jit fue el más importante de mi carrera deportiva.
“Viví otro instante de mucha alegría en Santiago de los
Caballeros, en un juego que perdíamos por una carrera frente a
México y fui traído a batear de emergente por Marquetti con las
bases llenas. Conecté triple y ganamos”.
Rosique participó en 13 Series Nacionales, promedió para 302 e
integró la selección Cuba por casi una década. Se retiró a los
30 años.
“Llegué muy joven a la pelota, en una época en que las
condiciones no eran como las de hoy. El béisbol es de mucho
sacrificio y entrega, algo que deben meterse en la cabeza los
muchachos de esta generación. Me di cuenta que el rendimiento
iba en picada y me retiré para poder superarme. Apenas había
vencido el quinto grado y quería estudiar. Gracias a la
dedicación de no pocos años fui venciendo peldaños hasta hacerme
Licenciado”.
La pelota es la principal pasión de su vida. Después del retiro
contribuyó a formar las nuevas generaciones de peloteros del
territorio e incursionó como director de equipo.
Algo que conocen pocos aficionados es que integró las Milicias
Nacionales Revolucionarias siendo casi un niño, llevado por el
espíritu patriótico de su familia, donde la mayoría eran
trabajadores portuarios. Rosique participó en la limpia del
Escambray, cumplió misión internacionalista en Angola y con solo
16 años formó parte del Batallón 203 durante la epopeya de Playa
Girón.
“Girón fue una inolvidable experiencia. La tarea nuestra allí
fue cercar y capturar a los mercenarios desperdigados en la
Ciénaga de Zapata después del desembarco”.
—¿Y a qué te dedicas ahora?
“Soy el subdirector del Palmar de Junco, ligado a la Academia
provincial. Eso es lo mío, la pelota y defender a la
Revolución”.
20 de enero de 2011
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