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¿Mucho bateo o
poco pitcheo?
ALIET ARZOLA LIMA, estudiante de Periodismo
Si
me preguntaran por el material de los bates empleados en la
presente Serie Nacional de Béisbol no vacilaría en responder que
están cargados con dinamita.
En
su momento, Lázaro Junco se enfrentó a un mejor pitcheo que el
actual.
En
caso de albergar dudas usted puede remitirse al elevado promedio
de casi 17 batazos de vuelta completa por jornada, detalle nada
novedoso para la afición de nuestro país, adaptada en el último
lustro a la constante aparición de toleteros que por sus
guarismos bien podrían emular con los míticos Pedro José
Rodríguez, Romelio Martínez o Lázaro Junco.
Claro, estos “monstruos” disfrutaron los beneficios del
aluminio, pero en su favor debemos tener en cuenta que se
enfrentaron a lanzadores de mayor calibre que los actuales, tal
vez la razón fundamental por la que solo uno –Orestes Kindelán
-, alcanzó la enigmática cifra de 30 cuadrangulares en una
serie, cifra que varios jugadores pueden frisar o sobrepasar en
la presente campaña.
Tal
situación deja a la luz un dilema, ¿realmente se les puede
conceder todo el mérito a los bateadores de hoy? ¿Acaso no sería
prudente mirar con ojos críticos los cuerpos de pitcheo de cada
selección?
Sin
menospreciar la calidad de los bateadores del momento, nuestro
pitcheo anda maltrecho, tal vez más que nunca en la última
década, motivo esencial del florecimiento de tantos jonroneros.
Para que se tenga una idea, de manera general en la actual
contienda el promedio de carreras limpias asciende a 5.05, con
nueve equipos por encima de dicha marca y alarmas para
Metropolitanos (6.79), Holguín (6.24), Santiago de Cuba (5.98) y
Matanzas (5.91).
Por
si fuera poco, la cantidad de boletos (1 159) no es muy
halagüeña, a razón de 7.5 por encuentro, muestra fiel de los
enormes problemas en la mecánica de pitcheo y en la falta de
concentración a la hora de realizar los movimientos en el box.
La
situación se torna particularmente complicada en el área de los
relevistas, a quienes, sin compilar los resultados de este
miércoles, les bateaban para 290, con promedio de 5.25 carreras
limpias por cada nueve entradas y 522 pasaportes otorgados en
apenas 359 capítulos de actuación.
Magia practican los entrenadores cuando llegan las postrimerías
de los encuentros y necesitan defender una ventaja, pues no
abundan los serpentineros confiables en ese complicado rol, el
cual requiere de nervios a toda prueba y una fortaleza mental
impresionante, pues casi siempre trabajan en situaciones de alta
presión y con marcadores cerrados.
Por supuesto,
hombres de estas características no surgen todos los días, pero
es
imprescindible trabajar sin descanso en el
pensamiento técnico-táctico, sobre todo desde las categorías
inferiores.
23 de diciembre de 2010
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