Las estadísticas revelan
sus reducidas posibilidades. En la pasada temporada el conjunto
solo alcanzó 33 triunfos, en una zona donde cinco selecciones
lograron más de 45, incluida la de Pinar de Río, fuera de la
clasificación a pesar de sus 46 éxitos.
Pocos
les ofrecen esperanzas a los matanceros, previsión fundada en
que en la pelota el 75% de las victorias lo determina el pitcheo.
Un cuerpo de lanzadores joven e inexperto, sin siquiera un
pitcher de probada eficiencia en nuestros clásicos, es escaso
para encarar 90 desafíos.
En la anterior campaña
los tiradores de la provincia permitieron como promedio casi
seis carreras por choque, con 303 bases por bolas propinadas.
Ahora aparecen entre los lanzadores tres novatos provenientes de
la Academia reabierta desde hace un par de años, pero un buen
monticulista no cuaja de hoy para mañana.
Aun así, hay ciertas
ilusiones cifradas en Johan Hernández y Alexander Hernández
—ambos ganadores esta semana contra Pinar del Río—junto a Frank
Emilio Montero, con condiciones para acumular un número
significativo de triunfos. Ramón Zayas, comisionado provincial
de béisbol, aseguró que en los juegos preparatorios con equipos
de otros territorios, estos muchachos lo hicieron bien.
Para respaldar a los
noveles, el elenco debe remediar insuficiencias en la defensa y
sacar mayor provecho a la ofensiva. Con siete regulares por
encima de los 300 de average durante casi todo el campeonato,
consiguió muy pocas carreras y fue improductivo en el corrido de
las bases. No se trata únicamente de exhibir buenos promedios
ofensivos, hay que jugar bien a la pelota, como lo hicieron
ahora en su primera subserie ante los pinareños, a quienes
vencieron en dos ocasiones, frente a un revés por la mínima en
diez entradas. A ello súmenle la satisfacción de ayer sobre el
Habana.
Matanzas fue uno de los
conjuntos con menos bases robadas (22). Sus peloteros, además,
reaccionan con pereza en determinadas situaciones del desafío,
sobre todo cuando tienen hombres en las almohadillas y se
producen jits a los jardines.
Pero, no todos son
inconvenientes. Los aficionados y el colectivo de dirección,
encabezado nuevamente por Wilfredo Menéndez, confían en el
aporte que pueden brindar Ariel Sánchez, Lázaro Herrera, José
Miguel Fernández, Dunier Serrano, Yariel Duque, Guillermo
Heredia (hijo), Yurisbel Gracial y Yadiel Hernández.
De lo que hagan ellos
depende mucho el destino del plantel. Una noticia nada agradable
es que Yoandy Garlobo ha estado al margen de los entrenamientos
por enfermedad y debe permanecer fuera del equipo hasta mediados
de la campaña.
En el territorio se
concibió una estrategia de desarrollo para cambiar el rumbo de
las cosas, a partir de un movimiento popular en torno al béisbol
desde edades tempranas. El proceso está en marcha, pero todavía
queda mucho por hacer.
Menéndez y su tropa se
ven optimistas de cara a la Serie Nacional, pese a las
limitaciones, ya que realizaron una buena preparación y porque
en el colectivo se respira espíritu de unidad y deseos de no
defraudar a los admiradores.
“La clasificación no es
una meta, vamos a salir a ganar el juego de cada día, brindar
espectáculo al pueblo y dejar una buena impresión. Confiamos en
la calidad de nuestros deportistas y en la disposición que hoy
demuestran; ahí se funda nuestra esperanza en la victoria”.