MATANZAS.—Incursionó como novato en la anterior campaña y
apenas participó en 23 partidos. No lo hizo mal, promedió para
320, con dos cuadrangulares. Y lo más importante: dejó la grata
impresión de que tiene madera para imponerse.
Foto:
Ricardo López Hevia
El jovencito Yurisbel Gracial reside en Las Marías, una
comunidad en las afueras de la ciudad de Matanzas, perteneciente
al municipio de Limonar.
En su segunda contienda ha mostrado credenciales de bateador
de fuerza. El antesalista coquetea con la marca de los 300 y ha
disparado 16 jonrones, para ser el segundo mejor empujador de
carreras de los Cocodrilos.
Su desempeño a la ofensiva lo llevó al tercer turno en la
alineación durante un buen trecho de la contienda.
El muchacho es uno de los talentos de la provincia y de la
pelota cubana. Llaman la atención en él su condición de bateador
de fuerza, la potencia en el brazo de tirar y su velocidad.
De un año a otro has ganado en el bateo de largo alcance,
¿hiciste una preparación particular?
"Siempre hago énfasis en las prácticas de bateo, que es lo
más difícil en la pelota. Las pesas me han ayudado mucho, siento
que he ganado en fuerza, aunque no esperaba esa cantidad de
jonrones."
¿Alguna estrategia para incrementar el número de jits?
"Con la ayuda de mi entrenador Mayito Domecq y los consejos
de peloteros experimentados como Michel Rodríguez, Rolando
Meriño y Alexei Bell, estoy empeñado en dirigir más la pelota
hacia la banda contraria, algo a lo que aspiran todos los
bateadores y que no siempre logran con facilidad."
Se te ha visto algo desconcertado a la defensa. ¿Acaso
mucha presión en tercera base?
"No, en lo absoluto. Creo que además de las insuficiencias
técnicas aún por limar, me incorporé demasiado tarde al
entrenamiento y durante la temporada he pagado esa deuda."
Brazo fuerte y excelentes condiciones como corredor son
buenas razones para llevarte a los jardines. ¿No has pensado en
moverte de posición?
"No tengo nada que objetar, pero hasta ahora no me lo han
propuesto. Estoy dispuesto a jugar donde más falta haga al
equipo."
Varios entendidos del béisbol en el territorio y el propio
Wilfredo Menéndez, director del conjunto matancero, destacan en
Yurisbel su disciplina dentro y fuera del terreno y su ambición
por hacerlo mejor en cada partido.
Más que objeciones a su desempeño como defensor, todos
insisten en que al muchacho le hace falta acumular horas de
juego para perfilar su fildeo y crecer como bateador. Recursos
tiene, todo es cuestión de tiempo.