Cuando
Yorbis Borroto Jáuregui supo de su inclusión en el principal
equipo Cuba de béisbol, en quien primero pensó fue en su papá,
el hombre que lo inició en el béisbol y le dijo que los éxitos
nacen del sacrificio.
También rondaron su mente otros nombres con los cuales
siempre sueña: Sergio, El Negro Jáuregui, su abuelo materno que
jugó en el club Almendares; Rodolfo Puente, Agustín Arias,
Giraldo González y, más acá en el tiempo Germán Mesa y Eduardo
Paret; todos torpederos en distintas épocas, pero con algo en
común: la hermética defensa, aunque, según dice, ninguno como
Germán, su ídolo; y Paret, quien le dijo: "Esfuérzate. Tú serás
mi sustituto".
Y no lo ha hecho quedar mal. Los números del compilador
Benigno Daquinta atestiguan que, con más de 4 000 innings
jugados, Yorbis fildea como pocos para un average de 972.
Un poco por el don natural de fildear y otro por el empeño de
no dejarse vencer por las dificultades, con ocho temporadas, es
el torpedero más defensivo de la pelota cubana en activo y,
junto al camarero Mario Vega conforma una sobresaliente
combinación alrededor del segundo cojín. El dúo marcha primero
en average y doble play realizados, departamento este último en
el que ostenta el récord para una serie, con 146 en la edición
precedente.
"Mayito y yo nos entendemos con la mirada. Es un jugador muy
inteligente, con buena ubicación. Me ha enseñado mucho. Él lleva
más de 90 partidos seguidos sin cometer errores, y no dudo que
sobrepase los 100. De hacerlo, según comentan, se convertiría en
el primer infield, exceptuando la primera base, en lograrlo en
la historia del béisbol".
¿Y en el quipo Cuba?
"Me fue bien con Héctor Olivera. Ojalá tengamos la
oportunidad de continuar juntos para perfeccionar el trabajo".
¿Acaso dudas en repetir?
"Siempre que dependa de mí, trataré de estar. Lo mío es jugar
a la pelota y esforzarme al máximo. Nada cae del cielo. He
tenido que sobreponerme para buscar un puesto en los conjuntos
donde he militado, desde Ciego de Ávila hasta los tres equipos
Cuba que he hecho en diferentes categorías, siempre con la
filosofía de no deberle al terreno porque se paga caro".
Las jugadas de Yorbis arrancan aplausos y levantan graderíos.
Sin embargo, ello no ha impedido las rechiflas y abucheos, que a
su juicio también forman parte del espectáculo, pero que
"duelen, más si es en estadio propio", como ocurrió hace cuatro
años.
"Aquella vez, cuando comencé a fallar, la gente empezó a
molestarme. Yo no me daba por vencido y volvía al cajón de bateo
y, de nuevo, la algarabía en las gradas. Fue uno de los peores
momentos en mi vida como deportista. Llegué a fallar 31 turnos
consecutivos. Me vi obligado a aguantar tanto el dolor psíquico
como el físico. Pocos sabían de mi lesión en el hombro
izquierdo. Para buena fortuna, un equipo de ortopédicos de mi
provincia me operó por mínimo acceso. Ya no me acuerdo de la
dolencia, pero los abucheos todavía resuenan en los oídos".
"Son buenas las exigencias por parte de los seguidores,
siempre y cuando sean justas. Incluso, a cada rato me paran en
la calle y me dicen: ‘Tienes que batear un poco más’. Sin
embargo, lo he hecho por encima de 300 en cinco de mis ocho
Series Nacionales. Y en la pasada Copa Intercontinental de
Taipei de China compilé para 432. Además, logré incluirme en el
Todos Estrellas en el último Mundial Universitario, en Japón, y
en el Premundial de mayores de Puerto Rico. En la Copa
Intercontinental lo discutí hasta el último momento".