Nuestro béisbol está estructurado para
ser practicado desde los infantiles, pasando por las categorías de
cadetes de 15-16 años, juveniles y campeonatos provinciales de
primera categoría, hasta la Serie Nacional. La Liga de Desarrollo es
el torneo que agrupa a los jóvenes mayores de 18 años que no
integraron los equipos de sus provincias al torneo elite de la
pelota cubana.
Al no realizarse, 320 jóvenes cada uno de
los 16 elencos agrupa a 20, se quedaron sin la posibilidad de
mantenerse jugando y, al mismo tiempo, los planteles participantes
en la Serie Nacional no contaron con una reserva preparada para
entrar en acción, cuando las circunstancias lo demanden.
La Liga es el sistema cubano de
sucursales utilizado en todo el béisbol mundial, necesario por
cuanto todos los torneos beisboleros son de larga duración y
resultan frecuentes las lesiones, las situaciones de bajo
rendimiento e indisciplinas. Cuando suceden, los mentores tienen la
opción de llamar a un pelotero para suplir una de esas vacantes,
temporales o definitivas.
Otro incentivo tiene la Liga de
Desarrollo: el de efectuar sus partidos viernes, sábado y domingo,
siempre a partir de las 10:00 a.m., en distintos municipios. Así, el
pasado año, pudieron disfrutar de los desafíos localidades como
Madruga, Majagua, Niquero, CAI Haití, Bartolomé Masó, por citar solo
cinco, con toda su carga de distracción para nuestro pueblo.
Voces se escuchan desde tiempo atrás
preocupadas por el llamado techo de nuestro béisbol, clamando por el
regreso de la Selectiva (de 4-6 equipos y de 30-45 partidos), de
aumentar la cantidad de juegos y cambiar (¡una vez más!) la
estructura de la Serie, como si todo esto fuera a resolver de golpe
y porrazo el incremento de la calidad.
La noticia de la posposición de la Liga
de Desarrollo apenas llamó la atención, pero estoy convencido de que
si es importante preocuparnos por mirar hacia el techo, deberíamos
tener en cuenta también los cimientos. Ningún edificio se comienza a
construir por arriba.