LAS
TUNAS.— Más allá de lo que tal vez algunos interpretaron como una
racha transitoria, el irrespeto ofensivo del jardinero derecho Henry
Urrutia hacia los lanzadores pica y se extiende.
Negado a ceder entre quienes empuñan un bate cubano (más de 420
de average al iniciarse este febrero), el muchacho pareciera
destinado a mantener los buenos hábitos de su padre (Ermidelio) y la
habilidad de su primo Osmany, a quien aficionados e historia
recordarán siempre como El señor 400.
En primer lugar —afirma— admiro y quiero mucho a mi padre y a
Osmany; para mí es un privilegio tener a esos dos ídolos en mi
familia y me gustaría ser como ellos. Nunca bateo pensando en
average o en tener más de 400: mi aspiración es ser útil a mi
equipo.
—¿Cómo lo estás logrando?
Ha sido fruto de mi preparación física, intensa y completa,
después de la Serie Nacional. Por mi peso, sufro lesiones a menudo,
todavía tengo algunas secuelas, pero hay que jugar y me siento bien.
—¿Nervioso al batear?
Un poco tenso en mi primer año; tal vez por eso mi resultado fue
más bajo, ya con el tiempo esa presión ha cedido.
—¿Lanzadores más difíciles: izquierdos o derechos?
No hay pitcher zurdo difícil o derecho fácil... todos son
difíciles y por lo tanto salgo confiando en mí. El año pasado fui el
zurdo que más les conectó a los zurdos. A lo mejor por eso me han
dado un poco más de acción esta vez.
—Y entre los equipos: ¿hay unos más incómodos que otros?
Ninguno es fácil, pero el que más me limita a la ofensiva es
Sancti Spíritus. Ese es un reto a enfrentar.
—¿Cómo ves a tus compañeros?
Como hermanos. Los admiro a todos, desde los más jóvenes hasta
Dánel, que pensaba retirarse este año, no lo hizo porque salió
Osmany, y vean de qué manera está jugando.
—¿Qué siente Henry dirigido por su padre?
Me gusta, aunque también es un poco incómodo, porque siento
presión y una exigencia al máximo por parte de él.
—¿Fuente de inspiración?
Ante todo mi padre, desde que yo era niño y andaba detrás de él
con dos maletines a cuestas. Pero si tuviera que mencionar a un
pelotero que siempre me ha gustado diría Luis Ulacia: muy completo
en el terreno e impredecible para los lanzadores.
—En cuanto al público: ¿Existe cuando empuñas el bate, o no?
Claro que existe. El equipo de Las Tunas tiene un público
excepcional, que nos quiere y pide más. Ahora bien, cuando me paro a
batear pienso en mí, en mi equipo, en mi familia...
Si con Henry pica y se extiende el apellido Urrutia, puede ser
herencia de las ramas (Osmany), del tronco (Ermidelio) y de raíces
como las de su abuelo paterno (Domingo), quien además de largar
enormes batazos, escaló las cumbres del heroísmo laboral cubano
entre cañaverales.