MATANZAS.—Desde
que se le vio parado en el home en series nacionales, todos lo
identificaron como uno de los Sánchez de Jovellanos. Después se supo
que era hijo de Arturo y muchos piensan que prolongará el prestigio
de esa familia de peloteros.
Ariel heredó las mejores virtudes de los
Sánchez: veloces piernas, buen tacto y sobre todo el arte de
conectar jits, atributo que distinguió a sus tíos Fernando y
Wilfredo. Es algo de lo que el joven jardinero central matancero se
siente orgulloso. Y no es para menos.
Los hermanos Sánchez (a quienes se suman
Armando, Felipe y Arturo) conectaron 6 285 imparables, una hazaña
difícil de igualar. Wilfredo capitaneó a los bateadores en siete
campeonatos (nacionales y selectivas) y fue en 11 ocasiones el
primero en jits.
En cinco campañas (incluida la actual)
Ariel ha dejado grata impresión entre los aficionados, está marcado
por un apellido respetado en el béisbol. El pasado año integró la
preselección nacional y demostró talento para empeños mayores.
En esa temporada promedió 344 (segunda
vez consecutiva que bateaba sobre 340), y se ubicó segundo entre los
que más jits han conectado en las dos últimas Nacionales, solo
aventajado por el guantanamero Yoilan Cerce. Con average de 331, 88
indiscutibles, ocho dobles, cinco triples y ocho jonrones, es de los
más sobresalientes jardineros centrales en la actual contienda.
Me preparo bien y sigo al pie de la letra
las indicaciones de los entrenadores así como los consejos de mi
papá y de mis tíos, quienes me han señalado que debo sacar mayor
provecho a mi condición de primer bate, conectar en conteo, tocar
más la bola, e incrementar el robo de bases.
Al igual que los peloteros de la familia,
Ariel acostumbra a jugar al taquito y batear tapas de botellas para
perfeccionar el tacto. No le presta atención a las comparaciones y
asegura que en Cuba hay muy buenos jardineros. ¿Qué sientes cuando
te identifican como el sobrino de Wilfredo? Para mí es un honor.
Wilfredo ha sido uno de los más grandes bateadores cubanos de todos
los tiempos.