Más de 30 años lleva nuestra Serie
Nacional con el designado como el décimo hombre. Y valdría la pena
analizar cuál es el comportamiento de estos jugadores, cuya función
principal yo diría única, es aportar una mayor ofensiva a sus
elencos.
Después de revisar equipo por equipo,
resulta evidente que la utilización del designado deja que desear en
la presente XLIX Serie. Han ocupado esa posición un total de 141
peloteros, para un promedio de casi nueve por selección, a simple
vista demasiados. Pero, lo peor, entre los 141 hay 21 novatos. ¿Cómo
es posible colocar en esa función tan responsable, desde el punto de
vista ofensivo a un debutante sin experiencia alguna en el béisbol
cubano de más nivel?
Los resultados de esa práctica a todas
luces nociva, son los reflejados por la relación de los 16
colectivos y sus averages, junto al total de jonrones y carreras
impulsadas. De conjunto batean para 275, lo que significa 17 puntos
por debajo de la media en la presente justa, computados los desafíos
hasta el domingo 24. Y solo cuatro de los 16 promedian 300 o más,
mientras que nueve andan por los 260 o menos.
El primer lugar de los santiagueros se
debe a la utilización en esa función de dos buenos bateadores, con
sobrada experiencia en estas lides: Rolando Meriño y Pedro Poll, con
destaque para el receptor, con la mitad de sus cuadrangulares y más
de la mitad del total de sus impulsadas conseguidas cuando actúa
como designado.
Individualmente, el mejor designado del
momento es el matancero Yoandri Garlobo: 340 de average, diez
cuadrangulares y 49 remolcadas, seguido por el zurdo avileño Isaac
Martínez, quien acumula 71 jits, líder y 332 de promedio. Sin dudas,
el designado no se hizo para noveles.