En la 47 Serie otro jugador santiaguero,
Alexei Bell, ya con madera, y en 90 partidos, la borró de los libros
al sacar 31 pelotas más allá de los límites. Otra vez se levantaron
voces para afirmar que ese récord perduraría, quizás tanto como el
del llamado Tambor Mayor, pero en la 48, el año pasado, Alfredo
Despaigne llegó a 32.
Ahora Despaigne (también marca de 11 en
una Copa del Mundo), un jugador nacido en Contramaestre y adoptado
en Bayamo, se encuentra metido en una temporada de ensueño, y
amenaza con elevar esa cota en un punto jamás soñado: convertirse en
el primero que conecta 40 bambinazos en una temporada regular de 90
juegos.
No es una utopía. La tabla estadística
que acompa ña este trabajo lo refleja. Año tras año, desde su debut
en la 44 Serie, Despaigne ha ido rebajando su frecuencia,
necesitando menos veces al bate. Su récord del pasado año lo
consiguió en 328 veces oficiales al bate, a ritmo de un
cuatriesquinazo cada 10,25.
De la misma manera, ha ido aumentando de
ocho en ocho su cantidad de jonrones en los últimos tres años. De 16
en la 46 Serie a 24 en la 47, a 32 en la 48. ¿Por qué razón no lo
pudiera conseguir en la presente edición?
Por supuesto, mantener el ritmo actual de
uno cada 6,5 turnos sería muy difícil. Pero no me atrevo a
calificarlo de imposible, por cuanto nada parece inalcanzable para
este nuevo fenómeno del béisbol cubano, capaz de promediar 756 de
slugging y 375 de average, como lo hizo hace menos de seis meses.
No hay duda de que Alfredo Despaigne se
ha convertido en la sensación ofensiva de la 49 Serie. A batazo
limpio. Y aunque no piense en récords como todos los peloteros que
salen a jugar diariamente pensando en una victoria de su equipo, en
sus poderosas muñecas tiene la posibilidad de ser el primero en
sacar 40 pelotas fuera de los límites. Para seguir haciendo
historia.