Ahora, con los nuevos horarios —siete juegos
diurnos—, aumenta la expectativa de un incremento en la cantidad de
cuadrangulares en relación a pasadas contiendas. Es lógico, pues en
todo el béisbol del mundo las estadísticas son concluyentes: a la
luz del sol se ve mejor la pelota y, por consiguiente, la ofensiva
crece.
Como lo demuestra la tabla que acompaña este
comentario la producción de cuadrangulares ha ido en aumento, de 980
en la 44 Serie a 1 292 el pasado año. Hubo una excepción en la Serie
46, cuando se cambió la pelota Mizuno por la llamada Conexión, de
mucho menos bote. Pero ya volvimos a utilizar la esférica japonesa
casi por obligación, pues es la oficial en la mayoría de los eventos
internacionales.
Nadie se llame a engaño, el béisbol nació de
día. Como dijera un famoso mentor de equipos, John McGraw, “el
béisbol es un deporte inventado para ser jugado a las dos de la
tarde”. Pero los imperativos de la vida moderna obligaron a la
utilización de la luz artificial y el primer juego nocturno de
carácter oficial tuvo lugar en un estadio ya desaparecido, el
Crosley Field, el 24 de mayo de 1935. Ya son 74 años de historia.
Volviendo a nuestro medio, la tabla también
refleja la frecuencia en estos últimos cinco años y la de la
presente XLIX Serie Nacional en sus primeras subseries, incluido el
pasado jueves 5. Hasta ese día se habían conectado solo 28 batazos
de vuelta entera, pero hay que tener en cuenta que estamos en los
inicios y algunos de nuestros mejores sluggers —sobre todo los
integrantes del último equipo Cuba—, aún no están a plenitud de
forma, pues es mucho el béisbol jugado: choques de preparación en
Puebla, Segundo Clásico, 16 partidos antes de partir hacia la Semana
Italiana y luego la Copa Mundial. Todo indica que en esta temporada
la cantidad de jonrones debe pasar de los 1 300.
Un dato interesante: solo en diez ocasiones un
equipo ha conectado 100 o más cuadrangulares en los últimos cinco
años. Granma lo ha hecho en tres oportunidades —100 en la 45, 101
(47) y 107 (48)—, Santiago en dos (122 en la 47 y 105 el año
pasado), Sancti Spíritus otras dos —103 en la 47, 108 (48)—, también
un par de veces Guantánamo, 100 en la 45 y 112 (48). Ciego de Ávila
ingresó a este selecto club en la 48 disparando 102 bambinazos. Como
verán, ni en la 44 ni en la 46 hubo equipo con un centenar de
cuadrangulares despachado.
Para finalizar, una aclaración: el primero que
conectó dos jonrones con bases llenas en un juego de nuestras Serie
Nacionales fue el capitalino Raúl Reyes, el 28 de enero de 1968. El
lanzador Modesto Gil resultó el primero entre más de 20 jugadores
que han pegado dos en una entrada, pero no con bases llenas, lo cual
solo ha podido realizar Alexei Bell con su hazaña del pasado martes.