En ocasiones en el mencionado
conteo la seña que se da es: tú eliges. Pero, lo que sucede en
nuestra Serie Nacional es que muchos peloteros no tienen definida su
zona de bateo.
En este deporte, sin lugar a dudas,
la técnica para conectar es el elemento más difícil de dominar, tal
vez por esta razón se dice que los buenos toleteros nacen y no se
hacen. Aunque esta actividad es una ciencia, donde existen leyes y
principios que la rigen.
Cada bateador debe tener su propia
área de golpeo, por supuesto, dentro de la zona de strike. Hay
quienes aprovechan las bolas altas, otros prefieren las bajitas,
algunos las pegadas y no pocos tratan de pescar la esquina lejana.
Así de diversos pueden ser los gustos de los que llevan el madero en
ristre.
Lo que no es correcto es pararse en
el cajón de bateo como en oportunidades observamos a nuestros
peloteros solamente a adivinar lanzamientos, porque cuando tienen
delante un pitcheo inteligente, igual al enfrentado en los últimos
torneos internacionales, vienen los resultados adversos y las ya
frecuentes frases: tuvieron una carga muy alta, se ven desesperados,
están esperando mucho, se están yendo con bolas malas, entre otras
excusas.
Esta es una de las principales
deficiencias con el bate. No se puede seguir abanicando
lanzamientos, hay que batear strikes. Es preciso dejar de protestar
los conteos y ajustar la zona con la que esté cantando el árbitro de
turno.
En este tema, sería oportuno
ilustrar con un modelo de bateador, un extraclase como Frederich
Cepeda, quien tiene un excelente dominio de su happy zone, como
tambi én se le llama, un jugador que recibe muchas bases por bolas y
raras veces se va con lanzamientos malos. Situación diferente a la
de Yosvany Peraza, quien todavía no ajusta su área de bateo y le
sigue haciendo swing a serpentinas por zonas malas, aunque ha
mejorado algo en los últimos años.
Este es uno de los errores más
frecuentes en nuestro pasatiempo nacional, aspecto a corregir si se
quiere que el béisbol