“Me sentí en excelente
forma, puse la bola donde quería, fui bien defendido y, tuve la
suerte a mi favor. Ese resultado es fruto de muchos poquitos, y todo
nos salió bien, no lamentamos ni una piedrecilla industrialista en
el terreno. Era mi noche”, apuntó el tirador yumurino.
¿Cuándo pensaste en la
posibilidad de completar esa actuación?
“A partir de la quinta
entrada, aunque no imaginé que lo lograría. Industriales es un
conjunto que sabe jugar a la pelota y al que respeto y admiro mucho,
por eso me siento doblemente feliz”.
Jorge Alberto reside
con sus padres en la ciudad de Matanzas, esta en su quinta Serie
Nacional, tiene 25 años de edad y cursa el primer año de la carrera
de Cultura Física.
“Es un muchacho
inteligente, disciplinado, y su mayor virtud como deportista es la
ecuanimidad, tiene cualidades para aspirar a mucho más”, remarcó
Wilfredo Menéndez, piloto de la nave yumurina.
En su casa este
viernes no cesaba de sonar el teléfono. De todas partes llamaban
para felicitar. El padre, sin embargo, confiesa ser un
industrialista a matarse, aunque como es natural se siente contento
por la labor de su hijo.
“Practiqué el béisbol
desde niño pero nunca llegué a jugar más allá de los pitenes en el
barrio. Quizás por ello le inculqué la pelota a mi hijo desde sus
ocho años de edad. Ahora es un joven tranquilo, no bebe, ni fuma y
ni si quiera toma café”.
¿No le molesta que la
haya emprendido con su equipopredilecto?
“No me duele. Después de todo, la sangre es la sangre, y, además,
tengo la esperanza de que Industriales saldrá de este mal momento”,