Nunca como ayer se pusieron de manifiesto las
irregularidades de nuestros terrenos de béisbol. En el noveno, con los
Mediasverdes arriba en el pizarrón por dos carreras, Yasiel Santoya soltó un
roletazo cuyo bounce burló al antesalista Donal Duarte y ganó categoría de
tubey, permitiendo la quinta carrera de los Gallos. Minutos después, con
hombres en primera y segunda, dos outs, marcador 6-5, la conexión de
Yulieski chocó con otra piedrecita, le pasó por encima a un jugador de buena
estatura como el camarero Rafael Valdés y se internó de jit en el bosque
derecho, empatando el pizarrón.
Es indudable que el estado de la gran mayoría de nuestros
terrenos de pelota no se corresponde con el alto nivel de nuestro béisbol y
es lamentable lo acontecido, porque más que la final de la Serie en el
Occidente dejó el sinsabor de un partido de "manigua". El jit de Yulieski
fue el detonante de algo muy desagradable con una reacci ón inaceptable por
parte de Pedro L. Lazo, quien por ser una gloria del deporte, debió ser el
primero en exigir la disciplina. Afortunadamente, al final primó la cordura
y los peloteros de ambas escuadras se saludaron.
Durante los dos primeros tercios del disputado desafío, el
mundialista Vladimir Baños mantuvo en un puño a la fuerte artillería de los
Gallos, admitiendo un solitario indiscutible -doble impulsador de Yulieski
al central-, mientras cuatro de sus compañeros le botaban la Mizuno 150 al
derecho Ángel Peña: Tomás Valido, Rafael Valdés, Norlys Concepción y el
zurdo Jorge Padrón.
Pero los dueños de casa reaccionaron vigorosamente y primero
Cepeda, pegando cuadrangular sobre el envío 75 de Baños, y luego Yulieski
con su primer bambinazo del play off (bateó de 5-3, con dos tubeyes y 4
impulsadas), acercaron al equipo de Juan Castro (expulsado el sábado por
protestar) a dos del empate.
En el décimo llegó la decisión, cuando Yulieski -colocado en
el campo corto después de varios cambios en búsqueda de ofensiva-, cometió
error en tiro a primera luego de recibir la pelota de manos del camarero
Adonis Zamora, tras aceptar el roletazo de Luis Enrique Gavilán.
Los tres últimos outs del partido fueron a la cuenta del
zurdo Armando Martínez, cuya recta de 90 millas dejó con la carabina al
hombro a Liván Monteagudo y Robersy Ramos. Con las bases llenas por jit de
Cepeda y dos boletos, Zamora forzó de torpedero a segunda y los ganadores
dieron rienda suelta a la alegría.
Pinar fue un equipo que llegó con dos derrotas al San Luis
(la segunda de ellas muy controvertida) y retornó al Huelga con la espalda
contra la pared, obligado a ganar dos veces. Y lo consiguió.